La Rioja

LOS PILARES DE LA FIESTA

Pues sí, ha llegado el día señalado para arrancar la feria taurina logroñesa. El día y la hora. A las seis en punto de esta tarde sonará un pasodoble después que el señor presidente de la corrida haya sacado el pañuelo blanco. La parafernalia del paseíllo tiene un encanto especial: el desfile de los espadas, precedidos de los alguacilillos y sus cabalgaduras, seguidos de sus cuadrillas, banderilleros y picadores, las mulillas y los barrenderos, que tienen importancia. Minutos después sonarán clarines y timbales y saltará al coso de la Ribera el primer toro de la feria. A partir de ese momento, cuando el matador reciba al toro con el capote, será cuando empiece a contar . Son toros hoy de Victorino y creemos que estará a la altura de su fama, como los restantes. El cartel es, para el buen aficionado, de categoría. Luego vendrán las corridas de las figuras, sin Roca Rey, al que otro sustituirá, y se cerrará con la otra corrida que podemos considerar 'torista', la de Fuente Ymbro. Que Dios reparta suerte y que las expectativas que ha despertado esta feria, bien montada sobre el papel, responda con generosidad.

Nuestra feria taurina, quiero creer, tiene tres pilares que deben soportarla. El primer pilar de la fiesta de toros, son precisamente los toros, materia prima indispensable para que las corridas existan. Pretender que las corridas todas sean de las llamadas 'duras' es pura utopía. Las figuras, para dejarse anunciar, exigen determinadas ganaderías, las que, supuestamente, van mejor a sus cualidades toreras. Si no es así, si la empresa pretende que maten de las que se salen de las 'comerciales', es mirar sin ver. Sin pretender ser adivino y como aficionado 'torista' me apuntaría a tres y dos, tres 'duras y dos blandas', porque ese es un número con cierta enjundia. Las comerciales, que yo digo 'blandas', suelen pecar de falta de fuerzas, tienen calidad para los artistas y son las que prefieren ellos y también el aficionado-espectador. Cierto es que dentro de las corridas supuestamente nobles salen toros -la proporción no la sé-, bravos, con nobleza y no todos los toreros les sacan su buen fondo. Esto es así y hay que aceptarlo.

El segundo pilar representa a los toreros. Créanme, no es fácil para la empresa que las llamadas figuras 'traguen' lo que quieren los empresarios, que los hay muy toreristas y muy toristas. Soy de los últimos pero disfruto con el toreo bueno de las figuras, y mucho.

El tercer pilar, el público, es fundamental para que la fiesta siga viva. Hay que darle al público lo que pide, es la ley de la oferta y la demanda. Y aunque ahora, la demanda está en horas bajas, espero que ésta de 2016 esté bastante más animada que las anteriores. Los carteles están bien rematados, pero es casi seguro que las que abren y cierran el ciclo serán las menos concurridas, pese a que pueden y deben ser las más interesantes por el juego de los toros.

Es hora de los deseos. Que se corten muchas orejas cada tarde, que la autoridad esté acertada, que el público aficionado sepa estar, aplaudiendo o pitando, pidiendo trofeos también. Felices fiestas mateas y suerte 'pa' 'tos'.