La Rioja

«Mi gran amor ha sido el teatro»

La actriz Lola Herrera.
La actriz Lola Herrera. / L.R.
  • Lola Herrera prolonga su esplendor vital y profesional en 'La velocidad del otoño'

  • La actriz, último Max de Honor, regresa al Bretón con Juanjo Artero en una comedia emocional que reivindica la dignidad de las personas mayores

«Cuando empecé, encontré en el escenario algo que entonces no sabía definir, pero que me provocaba unas sensaciones muy fuertes. Con el tiempo pude ponerle nombre: pasión». A sus más de ochenta años, Lola Herrera (Valladolid, 1935) continúa dominada por esa pasión que trasciende de lo profesional a lo vital. La veterana y magistral actriz, una de las más admiradas y queridas de la escena española, que este año ha recibido el Max de honor a toda una vida entregada al noble pero no siempre justamente reconocido oficio de interpretar, se mantiene firme a pie de obra y, más allá de homenajes que puedan insinuar una despedida, ella, simplemente, sigue respondiendo con su trabajo a esa extraordinaria pasión que le interpela. Simplemente siendo fiel al gran amor de su vida, el teatro.

Tres años después de protagonizar junto a Héctor Alterio la adaptación española de 'En el estanque dorado', regresa al Bretón logroñés con otra obra focalizada en las personas mayores, su dignidad y su derecho a decidir por sí mismas, 'La velocidad del otoño' (hoy y mañana a las 21 h.), una comedia de éxito internacional del escocés Eric Coble.

«Siempre escucho a las mujeres que interpreto y siempre procuro aprender de ellas», afirma Lola Herrera. En esta ocasión encarna a Alejandra, una artista casi octogenaria que se enfrenta a su familia para poder decidir por sí misma y escoger el lugar donde va a pasar los años que le quedan de vida. «A su favor tiene su ingenio, su pasión por la vida y una barricada que ha levantado a la puerta de su casa con suficientes cócteles molotov para llevarse por delante el edificio entero». Con lo que no cuenta es con el arma secreta de su familia, Cris, su hijo más joven y esquivo, que volverá de pronto después de veinte años y lo hará con un mechero en la mano.

Es Juanjo Artero, un actor que efectivamente podría ser su hijo y al que le une «un cariño especial» desde que compartieron 'Seis clases de baile en seis semanas'. Al frente de ambos, Magüi Mira. «'La velocidad del otoño' -dice la directora- es una obra mordaz, divertida y profundamente conmovedora acerca de la fragilidad y la futilidad de la vida».

«A mí me parece un tema muy oportuno -comenta Herrera-. La sociedad actual es indiferente a los problemas de los mayores, a sus derechos e incluso a sus enseñanzas. Hay que cambiar socialmente; vivimos en una sociedad muy injusta y tenemos que construir otro modelo que sea capaz de repartir mejor los derechos y las obligaciones de todos sus miembros, también de las personas mayores».

La actriz, intérprete de innumerables personajes femeninos a lo largo de más de medio siglo, también es reivindicativa en cuanto al papel de la mujer: «Alejandra -cuenta- es una persona que resiste y se niega a que los demás decidan por ella. En ese sentido es un buen ejemplo para las mujeres de un país que todavía está muy lejos de ser igualitario».

Pero si ha habido un personaje clave en su carrera ha sido la Carmen Sotillo de 'Cinco horas con Mario', que este año ha vuelto a encarnar de forma episódica en el madrileño Teatro Reina Victoria con motivo del cincuentenario de la novela de Miguel Delibes que ella misma llevó a las tablas de forma monumental. «Esto ha sido un regalo que me ha hecho la vida y que nunca habría imaginado recibir. Ha sido algo maravilloso; disfrutando personalmente y sintiendo al público disfrutar de algo extraordinario. Sin duda es el personaje más importante de mi carrera. Hubo un antes y un después de Menchu y volver a encontrarme con ella ha sido un regalo de esta profesión».

Una profesión, por otro lado, que ella encuentra «en permanente crisis». «No nos quieren -se lamenta en referencia al Gobierno actual, cansada de pugnar contra el 21 por ciento y la falta de apoyos institucionales a la cultura-. No les gustamos, ni les interesamos, ni les interesa la cultura. Somos incómodos. No nos quieren ni quieren lo que hacemos; yo creo que ni siquiera lo entienden. Y tampoco pueden entender que no vamos a rendirnos».

Al menos ella no piensa rendirse. Aunque no para de trabajar, ya se plantea un nuevo desafío: «Quiero hacer una obra con mi hija Natalia». Ya han trabajado juntas en 'Eva al desnudo' y 'Solas', pero esto lo menciona sin preguntarle siquiera, como si fuera algo sin lo que no querría morirse. «Sé que estoy en la cuenta atrás -dice sin dramatismo-, pero pienso aprovechar todo el tiempo que me quede». Y el tiempo de Lola Herrera es tiempo de teatro: «Amo el teatro -declara finalmente esta actriz irrepetible-. El teatro ha sido mi pareja, mi alimento, mi gran amor».