La Rioja

«Creo que soy un reflejo muy fiel de lo que proyecto en mis canciones»

José Luis Perales es el cantautor hispano más versionado del mundo.
José Luis Perales es el cantautor hispano más versionado del mundo. / EFE
  • JOSÉ LUIS PERALES, compositor, cantautor y escritor

  • El artista conquense visita hoy Logroño con 'Calma' para compartir con el público riojano, sin parafernalias, sus nuevos temas y los clásicos. La cita, en Riojafórum (20.30)

Una entrevista con Perales es como un repertorio musical. Cada respuesta es una canción, con su historia, su poesía, su ritmo e incluso su interpretación. Porque aunque no dé esa impresión, el artista es un hombre locuaz y jovial que no presume de nada; un hombre normal, excepto por un historial artístico de más de 40 años, en los que ha vendido 30 millones de discos y editado 27 álbumes. En el último, 'Calma', José Luis Perales se reinventa y ¿moderniza? tras ponerse en manos de Pablo, su hijo y productor.

-Después de cuatro meses de gira por nuestro país, ¿seguro que lo lleva con 'calma'?

-Cuando emprendo una gira me lo tomo con mucha filosofía y, aunque doy todo lo que puedo sobre el escenario, al bajar me relajo, hago otras cosas, escribo, voy al campo... y me olvido hasta la próxima actuación. Hay una canción que dice: «Mañana colgaré en alguna percha lo que fue un disfraz» (de su tema 'Me iré calladamente') y es verdad, cada vez que termino una actuación cuelgo el traje y ya no soy cantante, soy un campesino, me encanta el huerto, la jardinería, la cerámica... Y cuando tengo que ir a América, que será dentro de nada...

-... en noviembre, pero allí no tiene jardín ni huerto.

-La verdad es que el jardín lo tengo aquí en casa. Y en el sótano -estoy condenado a los sótanos de las casas que he habitado- tengo mis hornos de cerámica, mi torno... Y cuando tengo que desconectar del todo para escribir me voy a mi casa del campo, en Castejón (Cuenca), en el pantano de Buendía, a donde sólo van las águilas.

-En este trabajo invita a la calma del espíritu, que supongo ya habrá alcanzado. ¿Dónde la encuentra?

-Cuando me acuesto y no tengo problemas y están bien mis nietos y mi familia, es un momento de gran calma. Y la que necesito para escribir mis canciones siempre la encuentro en el campo, como te he dicho. En un sitio absolutamente absurdo en mitad de la nada, en esa Alcarria de la que escribió Cela. Allí es tal la felicidad que siento en esa soledad con la naturaleza que a veces rezo. En la ciudad hay mucho ruido; me quitan la calma las noticias de la televisión, la falta de comunicación, esa soledad de la gente que va en familia a un restaurante y no habla porque cada uno está con su teléfono... Con lo maravilloso que es dialogar, hablar y llegar a acuerdos, como deberían hacer también los políticos.

-Dice que 'Calma' es su disco más maduro y exigente. ¿Me explica lo de la madurez a estas alturas?

-Yo, como todos, vamos madurando cada día y uno va depurando el lenguaje, las músicas. Y respecto a la producción de este disco, más que evolución mía es cosa de Pablo. Me ha sorprendido muchísimo su trabajo. Por ejemplo, convierte en jazz un tema que no nació con esa intención, y lo hace con músicos de jazz que tocaron con Sinatra en su tiempo y lo graba en los Ángeles.

-Luego se ha arropado de gente de lujo.

-Sí, el disco está muy mimado, es el primero que grabo fuera y tiene cosas nuevas. Sobre todo ha sido una novedad el que hasta la gente que no le gustaba Perales, esa gente tan exigente y esnob, ahora me ha llamado para hacerme entrevistas porque les ha encantado el disco.

-Quienes asistan por primera vez a su concierto comprobarán que es de pocas florituras. ¿Es tan austero en la vida cotidiana como con sus puestas en escena?

-Pues la verdad es que sí. Creo que soy un reflejo muy fiel de lo que proyecto en mis canciones. Soy muy transparente en lo que digo, a veces cometo mis errores y no tengo pudor en reconocerlo. Y mi vida cotidiana es la de cualquier persona, sin ninguna alharaca. Vivo de una manera bastante normal, mi casa no está llena de mis discos ni de fotos con artistas, ni con el Rey ni con el Papa, que las tengo. pero no están puestas.

-¿Todavía se encuentra más a gusto componiendo que interpretando?

-Son dos parcelas y cada una tiene su valor para mí. La de componer es la más cómoda, creativa, relajante, la más calmada. No me crea ninguna tensión, sino pura emoción cada frase que se me ocurre y que antes me la celebraba con un cigarro, pero ya no, porque hace muchos años que no fumo. Esa es la parcela a la que yo me quería dedicar y con la que empecé, hasta que de pronto alguien me empujó a un escenario.

-Rafael Trabucchelli (destacado productor de los años 60 y 70).

-El Trabucchelli dichoso me dijo que iba a cantar tanto si quería como si no; que qué era eso de hacer canciones para otros. «Que no -le respondía yo-, que tengo una voz pequeña, me da mucho miedo y además soy muy tímido». Ahora siempre subo nervioso al escenario, pero, cuando veo que la gente vibra con mis canciones, me vengo arriba y me entrego totalmente. En ese momento me tendrían que sacar del escenario, del mismo modo que me tienen que meter de un empujón.

-En su ingente repertorio ¿figura la canción redonda o con mayúsculas?

-La gran canción siempre queda por hacer. Yo he hecho canciones que me han dejado muy satisfecho y la gente las ha hecho perdurables en el tiempo y, si las sigue cantando y pidiendo, es porque son buenas. Pero la gran canción nunca debe de salir porque se perdería el aliciente de hacer una nueva, sería muy aburrido.

-La faceta de compositor obliga a meterse en la piel del artista para el que uno escribe. ¿En qué piel se ha encontrado más o menos a gusto componiendo?

-En la piel que más a gusto me he encontrado es en la del grupo que más me ha gustado siempre, antes Mocedades y ahora Consorcio. Escribir para ellos es un verdadero placer. Escribir para Raphael, por ejemplo, era interpretar a un personaje que todos conocemos de alguna manera. Cuando escribí para Isabel Pantoja 'Marinero de luces' (en 1985, un año después de la muerte de su marido) fue un drama porque había que escribir un drama, pero sin meter el dedo demasiado en la llaga. Pero sí, es verdad que me travisto mucho para meterme en la piel del otro, eso me pasa casi siempre.

-Uno de sus grandes éxitos llegó gracias a una Jeanette poco convencida del 'Si tú te vas'. ¿Cree en la suerte o el éxito es trabajo?

-Creo que el éxito tiene que tener mucho de magia. Yo no pensaba que iba a ser reconocido ni que mis canciones fueran a triunfar, más bien deseaba lo contrario para que no me mandaran a hacer conciertos y viajes por América. Pero simplemente había un lenguaje o una melodía o algo -y no era mi voz- que tenía magia.

-¿Y qué tiene su música para que trascienda generaciones, estilos e incluso al propio Perales?

-El Perales de carrera musical no existe, existe un Perales que con la escala elemental ha escrito muchas canciones. Y eso me surgió a los 16 años, cuando estaba interno en los Salesianos en la Universidad Laboral de Sevilla. Mi formación musical es bastante elemental y las melodías que han salido son muy asequibles, la gente las aprende fácilmente. Creo que es la sencillez con la que están escritas y con la que llega a la gente lo que se impone para que las canciones se queden en la memoria.