Sexo, traición y dos anillos secretos

M.I.V. LOGROÑO.

No lo tuvo sencillo Francisco I a la hora de conquistar a la joven hermana de Asparrot, conocida ya entonces como Françoise de Foix Châteaubriant, a la que deseaba desde hacía años.

Obligado el celoso marido, Jean de Laval, a dejar a su esposa en el Condado de Châ-teaubriant y a partir rumbo a la corte, ordenó fabricar dos anillos idénticos que sirvieran de contraseña. Françoise se quedaría con una de las sortijas y Jean, con la otra. Si las sospechas del conde sobre las pretensiones del lujurioso monarca eran equivocadas, Jean enviaría su anillo dentro de una carta para que Françoise pudiera partir sin temor. De lo contrario, la condesa permanecería en su mansión .

Escamado Francisco I por la prolongada ausencia de la hermana de Asparrot, envió a sus espías a Châteaubriant a fin de que desvelaran el ministerio. El soborno de los sirvientes de Laval dio sus frutos y el rey descubrió al fin la estratagema de los anillos gracias a un lacayo traidor, el único que conocía el juego. Adelantándose al receloso Jean, los espías introdujeron en su carta una copia perfecta de la joya que servía de contraseña y, por fin, el monarca conquistó a su amada, quien finalmente, hacia 1518, se convirtió en la primera amante de Francisco I, casado desde 1514 con Claudia de Valois.

Françoise de Foix

Françoise de Foix y su leyenda inspiraron a artistas y escritores del siglo XIX. El pintor Desmoulins exhibió en 1819 la obra 'Francisco I en la tumba de Françoise de Foix', mientras que también se estrenaron óperas y obras de teatro con la hermana de Asparrot como protagonista.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos