La historia de Logroño, entre risas

Françoise, uno de los protagonistas, en un momento de la representación :: MIGUEL HERREROS/
Françoise, uno de los protagonistas, en un momento de la representación :: MIGUEL HERREROS

La Comedia del Sitio de Logroño combina aspectos históricos y humor | La obra, a cargo de Sapo Producciones, reunió tanto el domingo como el lunes en la plaza de San Bartolomé a numerosos espectadores

GEMMA BENITO/J.E. LOGROÑO.

Al mal tiempo, buena cara. Y buenas risas. Aunque la lluvia amagaba con suspender la función, no se consumó la amenaza. Al final, la historia de Fifí y François, protagonistas de la Comedia del Sitio de Logroño, llegó a buen puerto, en este caso, a las orillas del Ebro.

En esta obra, franceses y logroñeses no solo luchan por la ciudad, sino que los protagonistas también pelean por un amor que sus respectivos padres no llegan a aceptar. Todo ello con el empleo de las formas con las que se hacía el teatro en época.

Desde el principio, los franceses son tratados en la obra con desdén y rechazo: «Aquí huele a foie gras, gruyere, croissant, champagne, baguette, vichyssoise... aquí huele a francés». Los progenitores de ambos protagonistas se baten en duelo a las orillas del Ebro. Tras la victoria del logroñés, la hazaña queda inmortalizada a partir de un selfie. La conjugación de lo histórico acontecido hace casi 500 años y el empleo de neologismos convierten a la Comedia del Sitio de Logroño en algo fresco, sin el corsé de lo vetusto. El empleo de un lenguaje simple y directo involucró tanto a jóvenes como adultos de manera que se convirtieron en partícipes de esta obra nacida a partir del cerco a la ciudad de Logroño.

Con música y efectos de sonido en directo, Sapo Producciones logra una función totalmente dinámica e interactiva que hace que el público se entregue desde el primer minuto. El comienzo con la llegada de los protagonistas en carroza estuvo precedido por un pasacalles que empezó en las murallas del Revellín hasta finalizar en la plaza de San Bartolomé, escenario de la citada obra.

A pesar de ser una comedia de argumento histórico, los actores provocaban las carcajadas del público con guiños a la actualidad: la canción eurovisiva de Alfred y Amaia en versión riojana; Cifuentes, las cremas y su máster; las pensiones; el 155, el ascenso a Primera de las chicas del EDF, el reciente triunfo de Nadal en Roland Garros, precisamente un torneo francés, y hasta el norcoreano Kim Jong-un hizo acto de presencia. Pero también lo conseguían riéndose de sí mismos al utilizar, por ejemplo, la tradicional frase logroñesa: «Sí, por los cojones».

La base histórica de la obra, el asedio de los franceses y la resistencia logroñesa es el tronco de una función en la que las referencias a la actualidad, cierta interacción con el público y la capacidad de reírse de sí mismos conforman las ramas de un árbol del que brotaron no hojas, sino muchos aplausos.

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