El brillo de San Bernabé

Gigantes y cabezudos. El pasacalles de las emblemáticas figuras cumplió con la tradición. :: j. herreros/
Gigantes y cabezudos. El pasacalles de las emblemáticas figuras cumplió con la tradición. :: j. herreros

Logroño se colmó de actividades y público para celebrar a pie de calle el día de su patrón

Y Logroño refulgió con luz propia. Literalmente. El catálogo de actos programados para honrar el patrón de la ciudad se desplegó con toda su intensidad el día grande de las fiestas más allá del multitudinario Reparto del Pan y el Pez, empezando por otra de las citas más vistosas: el encendido de las luminarias en cumplimiento del voto del patrón que organiza anualmente la Cofradía de San Bernabé. Miles de logroñeses y foráneos prendieron una vela durante la madrugada del domingo al lunes a lo largo de Portales conformando una de las estampas más fotogénicas de la jornada.

Fue el prólogo de un 11 de junio masivo donde las calles de ciudad fueron 'tomadas' por espectáculos de toda clase y para cualquier edad. Entre ellos, el tradicional pasacalles de gigantes y cabezudos. Una vez más, las emblemáticas figuras que ejercen como una de las señas de identidad más reconocibles de la capital y su legado recorrieron el corazón de Logroño mezclando sus giros y la música que los acompaña con el guirigay de cientos de viandantes que disfrutaron del día topándose a la vez con otros espectáculos como el que ocupó la Plaza de la Oca. Allí se desplegó una demostración de las esencias del circo que convirtió el Casco Antiguo en un escenario improvisado de magia, arte y cabriolas subrayando el carácter callejero de un día en el que la luz de las velas nocturnas dejo paso a la del sol que (esta vez sí) respetó el normal desarrollo de la mayoría de actividades diurnas.

De todas ellas, la celebración del Día del Traje Regional resultó otra de las más icónicas. La plaza del Parlamento recibió el desfile de algunos de los ejemplos de cómo la vestimenta tradicional ha evolucionado y no pocos logroñeses, públicos y anónimos, siguen aprovechando la festividad para reivindicarla vistiendo esos trajes identificativos de las costumbres logroñesas. Todo ello, sazonado con una muestra de bailes regionales a cargo de los grupos que mantienen viva esta vertiente de la historia.

Símbolos de la tradición que tuvieron su cita quizás más solemne en la misa que acogió la concatedral de La Redonda. No sólo las principales autoridades locales y regionales sino también decenas de logroñeses fieles a su pasado acudieron a la celebración religiosa para honrar a San Bernabé y rendirle tributo en el día más señalado.

La faceta histórica que acompaña a la festividad tuvo su punto álgido en el homenaje a la propia ciudad a última hora del día. La plaza de San Bartolomé sirvió como escenario para la recreación de la llegada de Carlos V y la entrega de las flores de lis al escudo de Logroño, con bailes renacentistas por parte de los voluntarios y la actuación de Sapo Producciones que rubricaron así un San Bernabé más cercano que nunca a la ciudad, su pulso y sus gentes.

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