El reventón de una tubería inundó la calle Beratúa la noche del miércoles

Imagen de la inundación que se produjo en la noche del miércoles al jueves en la calle Beratúa por la rotura de una tubería. :: la rioja
Imagen de la inundación que se produjo en la noche del miércoles al jueves en la calle Beratúa por la rotura de una tubería. :: la rioja

Los bomberos estuvieron dos horas y media achicando agua, que alcanzó a los 20 centímetros de altura en un garaje de la zona

MARTA HERMOSILLA/J.E.

logroño. La noche del miércoles al jueves los vecinos de la calle Beratúa se despertaron con el sonido del agua, de los muchos litros de agua que estaban inundando su calle. Al salir por la ventana vieron, como si de una ilusión se tratase, que la calzada estaba completamente anegada. Los balcones de las casas se llenaron de curiosos y algunos conductores que intentaron cruzarla acabaron haciendo aquaplaning.

El motivo fue el reventón de una tubería en la confluencia de la calle Beratúa con Gonzalo de Berceo. Hacia la una de la madrugada los vecinos escucharon cómo la conducción se rompió en dos lados distintos de los que manaba el agua. Inmediatamente avisaron a la policía, quien se presentó en apenas unos minutos. Tras ellos, dos operarios de la unidad de aguas del Ayuntamiento se encargaron de cortar la salida del agua disminuyendo así la presión. A la par, llegaron los bomberos, quienes se ocuparon de achicar uno de los garajes, en Beratúa número 8, que llegó a tener 20 centímetros de agua. Tras dos horas y media sacando el agua mediante una bomba se consiguió vaciar el garaje. Mientras tanto, en la calle, los policías iban poniéndose en contacto con algunos de los propietarios de los coches que estaban allí aparcados esa noche. También cortaron el tráfico de la zona de Gonzalo de Berceo hasta Murrieta. La inundación provocó, aparte del susto de muchos, que los vehículos de la zona terminaran «totalmente embarrados», añadió una de las vecinas.

Una vez el agua dejó de salir, los vecinos llegaron incluso a aplaudir. La noche acabó con la calle Beratúa llena de barro, con algún conductor recogiendo su coche sucio, y con los servicios de limpieza acondicionando la zona.

Ayer, los vecinos se despertaron con la calle «sucia, llena de tierra seca y sin ningún coche», describió una vecina a este periódico. Para arreglar la tubería, se abrió un agujero en medio de la acera protegido por varias vallas. Una pequeña pasarela lo cruza para facilitar el paso hacia los comercios de la calle.

Esperando que la situación no vuelva a ocurrir, algunos vecinos agradecían ayer la rápida respuesta de las autoridades y emergencias y que este «susto» no implicase ningún daño grande, ni a los locales de la zona ni a ninguna persona.

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