El puente de Piedra tiene plan de futuro

El puente de Piedra tiene plan de futuro
David Fernández Lucas

La anchura del tablero se mantendrá, pero las aceras y la calzada se situarán al mismo nivel para lograr la máxima accesibilidad posible | La restauración aprobada es la primera actuación integral prevista desde la ampliación de 1963

Javier Campos
JAVIER CAMPOSLogroño

Reconstruido casi en su totalidad en 1884, ampliado en 1963 y a puertas de una rehabilitación integral en el 2018. El puente de Piedra de Logroño, cuyos antecedentes se remontan al siglo XI, será también noticia en el siglo XXI dado su plan de futuro. La Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento acaba de aprobar el anunciado proyecto constructivo de restauración, en cuya licitación ya se trabaja.

Un presupuesto base de 1.060.455,63 euros, de los que hasta un 60% serán financiados con cargo al 1,5% Cultural de Fomento, y un plazo de ejecución de doce meses, serán las principales condiciones de la futura convocatoria.

Diario LA RIOJA ha tenido acceso a la memoria del proyecto redactado por la consultora QBO Arquitelia, que, considerando «que el estado estructural del puente es satisfactorio», propone «una serie de actuaciones que fundamentalmente mejoren el aspecto estético y consigan dar al mismo la imagen que merece».

De entrada, cabe destacar que el tamaño del tablero se mantendrá, pero se modificará la distribución sobre dicho espacio. Y es que la apuesta por una plataforma única permitirá el reajuste necesario para ampliar las zonas de tránsito peatonal y lograr la máxima accesibilidad posible.

El proyecto prevé actuar sobre el ancho total que permiten las losas existentes, los 10,30 metros en uso a día de hoy desde su ampliación hace más de 50 años cuando se aumentó el tablero desde sus escasos 7 metros de anchura originales. Desde entonces, el puente se mantiene con dos calzadas de 2,80 metros de ancho separadas por una mediana de 0,90 metros, y aceras de un anchura de 1,45.

Además

El proyecto aprobado redistribuye tales medidas y, así, se dispondrá de una calzada de 5,80 metros dividida en dos carriles de circulación de 2,60 metros y una mediana de 0,60. Y todo ello para que en el resto de la anchura útil del puente se proyecten dos aceras de 1,82 metros, 1,52 metros a los que se añaden los 30 centímetros de las rígolas que separarán la calzada de las aceras y donde se ubicarán, además, bolardos.

El disponerlo todo en plataforma única, es decir, en el mismo plano o nivel, dará mayor sensación de amplitud. O, al menos, toda la que se pueda teniendo en cuenta que «la anchura es la que es» y cualquier ampliación de las aceras implicaría reducir la calzada dejando un solo sentido de circulación rodada, «circunstancia hoy por hoy impensable», según el citado documento.

También se renovará el pavimento, picando y retirando el existente y descubriendo las losas construidas en 1963. A partir de ahí, se extenderá una capa de regularización con hormigón. El de las calzadas será de asfalto fundido con betún en color natural y con aplicación final de sílice, y el de las aceras será de asfalto fundido con betún rojo y árido grueso de color blanco con acabado pulido. La mediana estará pavimentada con adoquines de granito gris, que cubrirán la tubería de abastecimiento, y formarán un resalto en el eje central del puente, el único existente.

Ya en los bordes exteriores del puente se colocarán dos impostas de hormigón por cuyo interior discurrirán los cables de servicio que hoy quedan el descubierto. Sobre ellas, unas barandillas metálicas totalmente nuevas con un diseño exclusivo relacionado con la vegetación propia de la ribera del río. «Mediante llantas de acero de 3 y 4 centímetros de espesor, se diseñarán una serie de elementos que simulan hojas de distintas alturas y curvaturas».

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