¿Carreras 'para chicos' y 'para chicas'? Un cambio «'URgente»

Estudiantes frente al Edificio Vives de la Universidad de La Rioja/LR
Estudiantes frente al Edificio Vives de la Universidad de La Rioja / LR

¿Hay titulaciones para chicos y titulaciones para chicas?

MILA PARENTE | P. A.

La pasada semana, la Universidad de La Rioja publicó un Diagnóstico de Igualdad de Género en el que los números cantaban: la Universidad riojana dista aún de ser un lugar perfecto en cuanto a la igualdad de hombres y mujeres. Aunque las cosas van mejorando.

Parafraseando a Victor Hugo, "La primera igualdad es la equidad". Y precisamente, se decía que en titulaciones como las de Magisterio esa equidad está aún lejana. La profesión de maestro sigue siendo 'cosa de mujeres'... aunque cada vez menos.

"Hace años era el 100% de chicas, y ahora sí que vemos a cuatro o cinco chicos por clase". Lo dice la decana de la Faculta de Letras y Educación, Eva Sanz Arazuri. “Hay una costumbre adquirida que nos cuesta mucho cambiar pero estamos en ello". En el ámbito de la Educación creo que no hay problema de género, tanto chicas como chicos pueden encontrar fácilmente trabajo. Se busca equilibrar la balanza, que haya maestras y maestros”.

"Se busca equilibrar la balanza, que haya maestros y maestras"

"Se busca equilibrar la balanza, que haya maestros y maestras" eva sanz arazuri

Sanz Arazuri lleva más de un año en el cargo como decana y cinco dentro del equipo directivo: "Siempre he sentido un trato igualitario y dentro de mi entorno no percibo ese problema de disparidad. Soy consciente de que en otros ámbitos laborales quizá sí exista esa diferencia y si el desempeño profesional es el mismo, se debe reclamar porque se tiene que reconocer de la misma manera".

"Aunque los porcentajes son todavía muy ridículos en el caso de mujeres, la tendencia está en alza" pedro mª lara santillán

Por el contrario, el diagnóstico mencionaba la gran diferencia de alumnos frente a alumnas en carreras como las de ingeniería.

Pedro Mª Lara Santillán, director de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial puntualiza: "Aunque los porcentajes son todavía muy ridículos en el caso de mujeres, hay que decir que se han duplicado y la tendencia está en alza, aunque evolucione muy lento, es esperanzador”. Cuenta el caso concreto de una egresada, que posiblemente de aquí a no mucho tiempo, acabe en altos puestos directivos de empresas importantes, y lleva escasamente dos años en el mercado laboral.

Lara continúa explicando que, “únicamente las empresas que más reparo tenían en contratar mujeres ingenieras, aunque ya cada vez menos, eran empresas que trabajaban con países en los cuales su cultura hacía que la mujer fuese prácticamente un ser inferior y no estaban dispuestos a que una mujer les mandase”.

El pasado martes, al entrar en la Escuela de Ingeniería no se veían chicas por los pasillos. David, un estudiante de Ingeniería Eléctrica cree que, "es injusto que nos paguen más a nosotros que a ellas; deberían pagar en función del desempeño, no del género”. Sin embargo, en la Facultad de Educación se puede ver más diversidad. Jorge, estudiante de Magisterio Infantil hace la carrera por vocación: "No me parece que haya carreras para chicos y para chicas. Creo que esto se va igualando aunque todavía no se vea mucho”. Y Lucía, estudiante de Magisterio de Primaria con mención en Educación Física, opina que "en algún sitio sí que pueden elegir antes a un chico que a una chica para ese trabajo, aunque no me desanimo y estoy con muchas ganas”.

"Tenemos que cambiar nosotras y valorar más nuestra profesión"

"Tenemos que cambiar nosotras y valorar más nuestra profesión" carmen sabater fernández

Algunos universitarios compaginan sus estudios con un empleo. En el mercado laboral de nuestra comunidad a finales del año pasado, había 132.300 mujeres y 127.200 hombres, en edad de trabajar. Mientras que el salario medio anual de los hombres era de 24.532,64 euros, el de las mujeres era de 18.762,15 euros, según el INE.

Carmen Sabater Fernández, profesora de Sociología UR explica que, "ya conocemos el techo de cristal, ahora también tenemos el techo de cemento, que se da en temas que a veces nos autoimponemos: falta de confianza, miedos, no querer aceptar esos valores masculinos que son tan diferentes a los femeninos, etc.". Además recalca que la gran diferencia de porcentajes en los puestos superiores está relacionada con la edad: “En nuestra universidad, la edad está entre los 46 y 65 años. Ahí es donde existen muchos más hombres que mujeres porque ellas se han dedicado más al hogar. Aunque si vamos a la generación más joven, hay bastante equidad”. Por último habla de la situación del PAS (Personal de Administración y Servicio): “El 68 % son mujeres funcionarias, con titulaciones más altas y sin embargo los hombres, copan mayoritariamente las posiciones directivas”.

Si queremos que esta desigualdad cambie, Sabater manifiesta que, “tenemos que cambiar nosotras y valorar más nuestra profesión. También pedir más al hombre, que colabore en el hogar y que tenga tanta carga mental como tenemos nosotras. Si en las nuevas generaciones realmente hay un reparto más equitativo de trabajo, ahí es donde ya se daría un paso sustancial”.

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