Horas contadas para el bloque rosa

El bloque que será demolido hace esquina entre Gran Vía y República Argentina. /Miguel Herreros
El bloque que será demolido hace esquina entre Gran Vía y República Argentina. / Miguel Herreros

Los propietarios de Gran Vía 21 y 19 negocian la reedificación de la esquina | Las dos comunidades solicitarán igualar sus alturas con el resto de la avenida basándose en una estrategia de regeneración urbana

Javier Campos
JAVIER CAMPOSLogroño

Años y años de tribunales y ahora, con el caso elevado al Supremo desde finales del 2017, una posible salida al litigio sobre la que unos y otros tratan ya de alcanzar un acuerdo. Propietarios de Gran Vía 21 y Gran Vía 19 negocian la reedificación de la esquina con República Argentina poniendo fin así a una 'guerra' que va ya para dos décadas.

El problema se ha venido centrando en el número 21 de la principal avenida de Logroño. Propietarios de los pisos buscando un derribo frente a propietarios de los bajos que abogaban por la rehabilitación. Un edificio histórico, sin mantenimiento y en estado de abandono, que llegó a contar con orden de derribo -incluso licencia de demolición- hace más de tres años.

7 de agosto del 2014
Declaración municipal de ruina económica y requerimiento para la demolición.
5 de enero del 2015
Desestimación del recurso contra dicha declaración interpuesto por los propietarios de los bajos.
18 de febrero del 2015
Paralización cautelar de la orden de derribo por parte de los tribunales.
23 de marzo del 2017
El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo confirma la declaración de ruina.
5 de octubre del 2017
El TSJR anula la sentencia anterior y, por tanto, la declaración de ruina (hoy recurrida por los propietarios de los pisos ante el Supremo).

Desde entonces, autos y sentencias, recursos y más recursos... un contencioso-administrativo que se ha ido alargando en el tiempo para el que ahora las partes plantean una salida pactada que beneficie a todos. Y para ello cuentan con la comunidad de propietarios del número 19 como posibles aliados.

El TSJR acaba de anular la ruina económica, que ya ha sido recurrida de nuevo ante el Supremo

La situación actual es que la parte de la propiedad que ya en el 2005 solicitaba la declaración de ruina económica al Ayuntamiento de Logroño presentó en octubre del pasado año recurso de casación ante el Supremo contra la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de La Rioja de octubre que anulaba la ruina económica declarada en el 2014.

Una vuelta al punto de partida cuando entre el 2005 y el 2006 la Justicia desestimaba tal ruina y sentenciaba que «el edificio ha estado sumido en la incuria durante años, dado que en los 76 del mismo, sólo se constata una única intervención en 1989 a los efectos de rehabilitación superficial y pintado de la fachada». De eso han pasado ya más de diez años y lo cierto es que el inmueble, cerrado a cal y canto -salvo los locales comerciales, que siguen en explotación-, se ha ido deteriorando y degradando más y más.

Los propietarios de los bajos, que hasta ahora se han resistido al derribo, son conscientes de que el mismo es cuestión de tiempo... no en vano, los propietarios de los pisos de arriba podrían solicitar de nuevo la declaración de ruina a la Administración local. Y vuelta a empezar.

Por ello las partes se han sentado a la mesa y, estudiando las distintas posibilidades, ven con buenos ojos reedificar el bloque, proyecto al que se sumaría el número 19 al compartir algunos propietarios, basándose en una estrategia de regeneración urbana.

La solución pasaría por solicitar al Ayuntamiento la modificación del PGM en ambos inmuebles -con la correspondiente contrapartida- a fin de igualarse en alturas con el resto de Gran Vía -de baja más cinco a baja más siete (entresuelo y ático)- corrigiendo la hasta hoy 'excepción'. «No se trata de derribar y dejar el solar, sino de comenzar la reedificación inmediata regenerando el conjunto de la esquina dando una solución urbanística y de continuidad», explican los promotores del posible acuerdo.

Se da la circunstancia, además, de que el conjunto actual, más bajo que los bloques anexos, deja a la vista una medianera que incumple la normativa urbanística -que no las permite- y que complementaría la petición de la propiedad en pro de una solución global y definitiva que satisfaga a todos.

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