EL PLANO DE LOGROÑO

Plano, que no Pleno, han leído ustedes bien. El Pleno, formado por la alcaldesa y los concejales, es el órgano de máxima representación política de los ciudadanos de Logroño. Algo muy serio sobre el papel que los que llevamos años informando de esto que es la cosa municipal hemos visto cómo en la práctica cada vez se ha ido quedando más plano. La entrada en vigor de la Ley de Grandes Ciudades vino a dejar el mismo falto de contenidos. Me explico: en Logroño, como en el resto de 'grandes ciudades', la Junta de Gobierno Local es el órgano ejecutivo y de gestión dejando al Pleno como órgano de control. Dicho de otro modo: se limitó la capacidad del Pleno para adoptar decisiones -es un decir, pues presupuestos, impuestos, asuntos urbanísticos y ordenanzas deben ser aprobados por él- reduciendo sus funciones a las de un órgano representativo de debate, deliberador y fiscalizador de la acción de gobierno. Teniendo en cuenta que casi todo se aprueba en Junta de Gobierno, era cuestión de tiempo que el pleno, sesión ordinaria tras sesión ordinaria, acabase con una exigua, por no decir raquítica, parte resolutiva, y un cuerpo de mociones -ahora también preguntas y hasta ruegos- donde la oposición quiere llegar donde no llega el Gobierno. Y los políticos, tan dados a moverse a golpe de titular, son incapaces con tales reglas de dar titulares pese a horas y más horas de dimes y diretes. Y es ahí donde, como en la última, entre «competencias impropias», Venezuelas, gripes y prisiones permanentes revisables, es decir, nada sobre lo que puedan decidir los señores munícipes, aparecen mociones relativas a las cosas de aquí que, pese a ser aprobadas por la oposición, el Gobierno deja en un ya veremos. Y titular así ya sí que es prácticamente imposible.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos