Ocho días tras los Pasos de Semana Santa

Procesión del Domingo de Resurrección/ Juan Marín
Procesión del Domingo de Resurrección / Juan Marín

Reflexiones de una redactora tras cubrir buena parte de las procesiones de Logroño

MILA PARENTE / L.R.

Punto y final a la Semana Santa. Mientras algunos han retornado de sus ansiadas vacaciones, otros han comenzado su periodo de descanso. Han sido ocho días llenos de tradición y fervor para rememorar la Muerte y Resurrección de Cristo bajo la fe cristiana. Ocho días en los que esta redactora se ha echado a la calle y ha podido vivir (y cubrir) una buena parte de las procesiones que se han celebrado.

La primera de las procesiones tuvo lugar el Viernes de Dolor, 23 de marzo. La cofradía de Jesús Nazareno y Nuestra Señora de los Dolores arrancaba desde la iglesia de Santiago pasadas las 8 de la tarde, haciendo su recorrido por algunas de las zonas más emblemáticas del Casco Antiguo de la capital. Fue el inicio de una semana que cada año atrae numerosos visitantes a Logroño, no solo para disfrutar de la gastronomía, enoturismo o historia de la zona, sino que además, se acercan para conocer esta tradición que fue proclamada hace unos años Fiesta de Interés Turístico Nacional.

Estas han sido todas las procesiones de Semana Santa en Logroño

Y tú lector, mientras analizas estas líneas puedes pensar: "No sé cómo la gente puede ir a ver eso", "Me parece un despilfarro innecesario todo lo que hacen", "Deberían preocuparse e invertir su tiempo en otros asuntos más importantes"... De hecho, durante estos días he podido escuchar estas frases y algún que otro improperio más que, si lo escribiera, podría bloquearse la pantalla del ordenador... y no es plan.

Todas las opiniones son respetables mientras no excedan las faltas de respeto. Principalmente han predominado la educación y la tolerancia en las calles logroñesas salvo excepciones, como cuando algún que otro individuo se subía encima de los coches para no perder detalle de las comitivas religiosas. Espero que hayan sido sus propios vehículos porque, (irónicamente) no soy mal pensada, y pensaba en la gracia que le haría al propietario ver al día siguiente que su coche había sido "mancillado".

¿No se celebran los desfiles de Carnaval y se paralizan las calles también? ¿Las cabalgatas de Reyes? ¿El día del Orgullo LGTBI+? Lo que está claro es que nunca chispea a gusto de todos, aunque una cosa tienen todos ellos en común: la unión de diferentes grupos de personas con sus ideales y ganas de celebrar unos principios (ya sea por diversión, por cultura, por doctrinas, etc.), cada quien a su manera y donde les plazca.

Volviendo al tema en cuestión, por suerte, el tiempo acompañó. Con la mirada puesta en el cielo (y en los dispositivos con internet), pudieron salir casi todos los pasos y cumplir con su cometido. Digo casi todos porque el Encuentro previsto sobre las 11 de la noche del Miércoles Santo, no pudo llevarse a cabo ya que la meteorología lo impidió. Aun así, La Soledad "bailó" dentro de la concatedral de La Redonda, muy aclamada por el público entre impotentes llantos y aplausos sonoros mientras sujetaban los paraguas. Un momento muy emocionante, se sea o no creyente, solamente por el esfuerzo de todo un año preparándolo y la imposibilidad de reunrise con Jesús Nazareno.

Arriba, la Procesión de las Siete Palabras. Abajo a la izquierda, el Descendimiento. Abajo a la derecha, el viacrucis a la Ermita del Cristo / Juan Marín/Miguel Herreros

Aunque Andalucía nos queda lejos, se pudieron oír saetas conmovedoras y no faltaron tampoco las jotas de la tierra. Ni la lluvia ni el a veces sofocante sol impidieron que la gente abarrotase cada rincón por donde pasaban las Imágenes. Insisto, fieles pero también muchos curiosos, familias enteras, no quisieron dejar escapar la oportunidad de ver, como he dicho anteriormente, una Fiesta de Interés Turístico Nacional.

Finalmente, Cristo resucitado salía desde el cementerio de la capital riojana a las 12 del mediodía bajo una radiante luz cálida que ponía fin a la Semana Santa de este año. Las ovaciones de la multitud hacia el paso y por el trabajo realizado de las cofradías, ocupaban las calles desde el camposanto hasta donde no alcanzaba ya la visión, con verdadera admiración.

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