AÑO NUEVO, RETOS VIEJOS

Maristas se vende. Nada nuevo, cierto, pues desde que en junio del 2012 el solar del antiguo colegio pasase a manos de los bancos ante la imposibilidad de Riourban de sacar adelante el proyecto y, por tanto, de hacer frente a las obligaciones de pago, la parcela -con el edificio noble y el polideportivo que quedan en pie incluidos- no ha dejado de estar en el mercado. Del convenio urbanístico para su desarrollo, presentado hace un año y aprobado finalmente hace seis meses, poco sabemos. Despacito. Los antiguos juzgados de Logroño, camino de su primer año cerrados tras su traslado al nuevo Palacio de Justicia, aguardan pacientes un futuro que los devuelva la actividad. Los juzgados, que también, pero sobre todo los negocios aledaños a los que cada cierto tiempo se les recuerda que la ampliación del teatro Bretón, por un lado, y la reagrupación de los servicios que la Administración General del Estado mantiene dispersos por toda la ciudad, por el otro, servirán para que la zona recupere el pulso. Sin embargo, pasa el tiempo y nada. Y con la experiencia de Maristas, en pleno centro, como para creer. Que la reactivación de espacios, hechos o por hacer, como la plaza de abastos, el CCR o la Casa del Cuento se nos presenten como objetivos de cara al 2018 no deja de ser eso, objetivos, pero de ahí a su cumplimiento va un mundo... o al menos más que el plazo comprendido entre un ejercicio y otro. Todo se mueve, pero poco avanza. ¿Y qué hay de la anunciada licitación de la reforma integral del Sagasta? Pues eso, a la espera (que ya no puede demorarse mucho más). Imagínense que hoy se despiertan y en vez de 8 de enero del 2018 fuese 8 de enero del 2017. Los retos, lo que queda por hacer, estarían anunciados y serían iguales. El único cambio es que sería domingo en vez de lunes. Pero al día siguiente habría que empezar a trabajar... en lo mismo.

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