El nuevo barrio logroñés de las librerías

Una mujer hojea un libro en la librería Santos Ochoa de la calle Calvo Sotelo con la tienda de Hijazo Libro al fondo. / Juan Marín

Santos Ochoa, Casa del Libro, Re-Lead e Hijazo conviven en dos calles, pero se pueden sumar ocho librerías más en el centro de ciudad | El Paseo de las Cien Tiendas vuelve a florecer comercialmente, con el libro como reclamo

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Logroño

Santos Ochoa, Casa del Libro, Re-Lead e Hijazo son cuatro librerías que coinciden en sólo dos calles del Paseo de las Cien Tiendas de Logroño. Ampliando un poco el radio se encuentra otro buen puñado más de librerías, como Canseco, Bécquer, Frikomics, Revellín, Sancha, Cerezo, Ochoa y Castroviejo. El centro de la ciudad, sobre todo las zonas peatonales, se convierte de nuevo en un referente cultural.

Después de unos años en los que por un motivo u otro han cerrado librerías como Magaña, Quevedo, Grimm, El Tragalúz, Nebrija... ahora la noticia es que se abren nuevas tiendas de libros. Y no sólo librerías, el comercio en el Paseo de las Cien tiendas se reactiva. «Lleva tiempo activándose, tanto por las librerías como por otras tiendas que se abren. Y la razón es que el solar de Maristas, que ha hecho mucho daño, ya está en marcha, ya tiene un proyecto y solución. Y en cuanto ofreces estabilidad, la iniciativa privada se encarga de mover todo», considera Roberto Pinillos, presidente de la asociación comercial de la zona.

También influyó en la degradación comercial de la calle Calvo Sotelo el cierre de las oficinas del INEM, pero, para Roberto Pinillos, el traslado de Santos Ochoa ha sido un soplo de aire fresco: «Se pone Santos Ochoa y la respuesta es que esto no se para». Y en el local que dejó libre esta cadena de librerías en la calle Doctores Castroviejo ha abierto Casa del Libro, manteniendo la actividad comercial no sólo en esa vía sino también en Ciriaco Garrido, puesto que la nueva librería mantiene los accesos a las dos calles.

En cualquier caso, la proliferación de librerías en el Paseo de las Cien Tiendas no es un fenómeno nuevo. Antaño, en esa misma zona, existieron otras librerías como Paper Book, Morvil, La Isla del Tesoro y quizá la más célebre de todas, Don Sancho, en el número 1 de la calle Doctores Castroviejo, con tres pisos, y por la que pasaron escritores como Gloria Fuertes y Fernando Vizcaíno Casas en los años 80. Don Sancho la regentó Eladio Rastrero, que antes había trabajado en Santos Ochoa.

Precisamente a las familias Ochoa y Cerezo alude Toño Domínguez, presidente de la Asociación de Librerías de La Rioja, para explicar el fenómeno de concentración de librerías en el centro de Logroño: «Cerezo lleva 80 años y Santos Ochoa, más de 100, ellos son responsables, en buena parte, de que se haya mantenido un nivel cultural, de ventas y lecturas en la capital riojana». Toño Domínguez define como «curiosa excepción» lo que sucede en Logroño, teniendo en cuenta los datos del Observatorio de la Lectura y el Libro.

La Rioja cuenta, a fecha de junio del 2017, con 39 librerías, lo que supone un número de 12,2 librerías por cada 100.000 habitantes, teniendo en cuenta que somos 319.002 riojanos, una cifra sólo superada por Galicia (15) y apenas por Castilla y León (12,3). En este sentido, La Rioja duplica en porcentaje a comunidades como Andalucía, Cataluña y Castilla La Mancha.

«Y eso sólo en cuanto a licencias fiscales porque en metros cuadrados es, si cabe, más extraño aún: sólo en Logroño hay cuatro librerías de entre 800 y 1.200 metros cuadrados, cuando la media nacional es de 150 por local», subraya el presidente de la Asociación de Librerías de La Rioja. «Hemos pasado de que en España se cerrasen dos librerías al día a que, ya desde el año pasado, la situación se haya estabilizado», informa Toño Domínguez.

Libros de segunda mano

En esa pérdida de librerías Domínguez señala un claro culpable, además de la crisis: «Trece centros concertados de La Rioja venden ellos mismos los libros de texto que utilizan sus alumnos. Eso está prohibido en el código de comercio, va en contra de la ley y aquí los responsables de Educación lo único que hacen por respuesta es alzar los hombros. De lo contrario estoy seguro que habría más librerías».

Por otra parte, proliferan un nuevo tipo de locales, los que venden libros de segunda mano. Es el caso de Re-Lead, que es una franquicia, igual que Casa del Libro, pero de libros usados. Aun así, librerías son. Para Toño Domínguez, este tipo de establecimientos «cubren cuotas del mercado sin situaciones de crisis, el libro de segunda mano cada vez tiene más peso y es lógico, por eso funcionan esos negocios». No obstante, el presidente de la Asociación de Libreros de La Rioja es optimista: «Nos auguraron la muerte de las librerías por el nacimiento del libro digital pero, al final, el papel tiene todavía cuerda. Yo acabo de venir de la playa y de diez personas que estaban leyendo sólo una lo hacía en formato digital».

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