COSAS DE ESTE MUNDO

JAVIER CAMPOS - DIARIO DE UN HOMBRE LOCO

Fernando Gallego, el inventor prodigioso que diseñó su propia tumba. De esta manera Íker Jiménez subía Logroño a la 'nave del misterio' y colocaba el cementerio municipal de la capital riojana en el mapa de los amigos de lo oculto. Avisados estábamos. Cuarto Milenio rescataba así la figura de 'El Ruso', ingeniero, aviador, humanista e inventor «olvidado por la historia y desconocido por el gran público», cuyos restos reposan al otro lado del Ebro. Una figura que Diario LA RIOJA, de manos de Teri Sáenz, recuperaba en el 2011, en aquellos días al dar la voz de alarma sobre el estado de abandono y deterioro de su tumba, la más singular de nuestro camposanto. ¿Acaso una «imponente estructura de más de ocho metros de altura que combina una estridente mezcla de arte modernista y arquitectura egipcia» (tal y como la definió mi compañero y amigo Eleuterio) no se hacía notar lo suficiente como para que la ciudad no se preguntase quién era el morador de un panteón único y sin parangón en España? Íker, maravillado por detalles tales como que Gallego se pasease con un cachorro de leopardo por la calle, desgranó junto a un par de estudiosos inventos como el 'aerogenio'. Y, tirando como tira hacia su terreno, el del misterio, se preguntaba 'disparando' las teorías de la conspiración: «¿Qué ocurrió para que Gallego haya sido olvidado y sus inventos no triunfaran?». Cosas de otro mundo. De un visionario, de un transgresor... De poca visión y medianía hubiese sido haberse dejado caer su tumba. El Ayuntamiento actuó a tiempo y la salvó, pero poco más. La figura de Gallego sigue durmiendo el sueño de los justos injustamente. Y eso si que, con Íker Jiménez ahora o con Jiménez del Oso antes, no deja de ser cosa de este mundo. Que no nos tengamos que arrepentir aunque sea en el más allá.

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