Misión pedagógica en Perú

Los maestros riojanos Rubén Pérez, Mónica Mendiola, Isis Ruiz y Alfonso Navarro posan con sus alumnos peruanos / L.R.

Cuatro maestros de Jesuitas ejercen de cooperantes con la ONG Entreculturas

DIEGO MARÍN A.

Mónica Mendiola, Isis Ruiz, Rubén Pérez y Alfonso Navarro son cuatro maestros del Centro Sagrado Corazón (Jesuitas) de Logroño que dedicaron el mes de julio a ejercer de maestros-cooperantes en Ocongate, un pueblo a 3.600 metros de altitud en Perú. Los cuatro acudieron para continuar con la labor desarrollada por la ONG Entreculturas, junto con otros cinco maestros españoles. Y no sólo colaboraron con los docentes peruanos, también han impartido talleres a padres y profesores relacionados con metodologías, acoso escolar, violencia doméstica y atención a la diversidad con el objetivo de «intentar ampliar el bagaje profesional de estos colectivos».

«Nos decidimos a colaborar motivados los unos por los otros», explica uno de los maestros, Alfonso Navarro, quien admite que, «ante todo, somos realistas, no vamos a cambiar prácticamente nada, pero consideramos que esta experiencia puede resultar muy enriquecedora tanto para nosotros mismos como para nuestros alumnos de Logroño». «Hemos atendido a los niños de un internado y un orfanato, además de otros niños del pueblo que van asistiendo. Como hubo huelga de maestros en Perú, básicamente realizamos clases de refuerzo y repaso de Matemáticas y Lengua, además de talleres interdisciplinares de Ciencias, Educación Emocional, Música y Deporte», detalla Alfonso Navarro.

La segunda parte del mes dividieron y acudieron a Andahuaylillas, Huaros y Urcos para formar a profesores, atender ludotecas e impartir talleres a padres sobre buenos tratos en el hogar. Y no sólo eso, los cuatro supieron echar «una mano en todo lo que se nos necesitó». «La verdad que uno no es capaz de asimilar en los primeros días lo que ve: condiciones higiénicas y alimentarias muy deficientes, cortes de luz, se dispone sólo de dos horas de agua corriente al día... y da bastante para reflexionar. Un gel de ducha, un litro de leche, un balón de baloncesto son bienes de lujo», afirma Navarro, quien también declara que «la educación es muy precaria, con libros de texto de 1985 y alumnos que deben caminar tres horas diarias sólo de ida por la sierra para poder acudir a clase. «Cuando llevas tres días te das cuenta de que a lo que vas realmente a Perú es a recibir: sonrisas, cariño, ganas de aprender y necesidad de compartir con ellos lo que sabes», concluye Alfonso Navarro.

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