SAN MILLÁN, DOS DÉCADAS DESPUÉS

MARCELINO IZQUIERDO EL CRISOL

El 4 de diciembre de 1997, la Unesco declaraba Patrimonio de la Humanidad los monasterios de San Millán de la Cogolla como 'cuna del castellano'. Veinte años después, la paternidad riojana del español parece estar más en entredicho que nunca. Son varios los libros de texto que explican a los escolares de todo el país -La Rioja incluida- que el idioma nació entre las provincias de Burgos y Cantabria. Tampoco son escasos los artículos en diarios y revistas de tirada nacional que señalan el germen del castellano en Valpuesta (Burgos) o Valderredible (Cantabria).

La Wikipedia, el vademécum virtual más consultado de Internet, no lo desdice: «Los textos más antiguos que contienen rasgos y palabras similares al castellano son los documentos escritos en latín y conocidos como Cartularios de Valpuesta, conservados en la iglesia de Santa María de Valpuesta (Burgos)». Y abunda: «Las Glosas Emilianenses de finales del siglo X o principios del XI, conservadas en el monasterio de Yuso en San Millán de la Cogolla, fueron consideradas por Ramón Menéndez Pidal como el testimonio más antiguo de lengua española. Sin embargo, posteriormente se demostró que las formas escritas en esos documentos corresponden al romance navarro-aragonés, no al romance castellano».

Sabido es que Valpuesta hace trampas al solitario esgrimiendo unos cartularios que no dejan de ser 'fotocopias' respecto a las Glosas Emilianenses, que sí son documentos originales del siglo X. Pero no es menos cierto que la apuesta que Castilla y León lleva años realizando en favor de la 'cuna' burgalesa está dando sus frutos.

Hablando en plata, «nos estamos dejando comer la tostada».

Las autoridades deberían reflexionar sobre si la política y la gestión que se están llevando a cabo en defensa de San Millán y del español son las más idóneas.

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