Malestar con algunos conductores de autobús

La primera llamada es de un vecino del Paseo del Prior, que trabaja en Los Lirios y que, según explica, lleva desde el 2009 utilizando el transporte público de esta ciudad que adora. Explica que, durante estos años, ha visto de todo: gente dormida, borracha, graciosa, generosa... pero lo que no ha cambiado es la cara de los conductores: «No me refiero a si renuevan o no la plantilla, sino a que parece que les debes y no les pagas. La falta de puntualidad y no sólo que se retrasen, si no que pasen antes de la hora, me ha llevado a estar en la parada con media hora de antelación para llegar de sobra al trabajo o con el tiempo justo». Dice que no había puesto antes una sola queja pensando en los trabajadores, pero ya no aguanta más: «Que te vean cruzar delante de ellos en el paso de peatones de la parada y que haya personas subiendo al transporte y que estén deseando cerrar las puertas para que no llegues... a mí me parece que lo hacen a propósito». No quiere meter a todos en el mismo saco y, de hecho, dice que «cuando algún conductor te dice hola, te dan ganas de abrazarlo».

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