Lluvia contra las llamas

La logroñesa Paula Ibáñez Ribeiro posa en la ribera del río Mondego en Coimbra (Portugal). / L.R.
La logroñesa Paula Ibáñez Ribeiro posa en la ribera del río Mondego en Coimbra (Portugal). / L.R.

Paula Ibáñez Ribeiro, una logroñesa que estudia en Coimbra (Portugal), ha vivido la oleada de incendios en el país

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Logroño

Galicia y Portugal arden. En el país vecino se encuentra Paula Ibáñez Ribeiro, logroñesa de 25 años, graduada en Relaciones Laborales y Recursos Humanos por la Universidad de La Rioja, donde ahora también estudia Turismo. Por ese motivo, gracias a una beca Erasmus+, y animada porque tiene familia en Portugal, se trasladó a Coimbra para continuar sus estudios. Lo que no se esperaba era que, a pesar de residir en una «ciudad tan bonita», tuviera que sufrir la oleada de incendios que ha azotado al país luso.

«Los fines de semana suelo ir a Vale de Coelha, casi frontera con España, una de las zonas que suele estar afectada todos los años por los incendios», expone Paula, cuyo primo trabaja en Almeida como «zapador forestal», así que ya conocía «la existencia de un foco cercano». Debido a la extrema sequía, en Portugal la vigilancia contra incendios se ha alargado hasta el 31 de octubre. Al regresar a Coimbra el pasado 15 de octubre, cerca de Guarda, comenzó «a ver muchísimo humo por la autovía y que se incrementaba al llegar a la zona de Mangualde, por donde te desvías para ir a Coimbra».

«El humo era prácticamente una densa niebla que no dejaba ver», recuerda. Paula decidió cambiar de carretera pero, cuando faltaban 35 kilómetros para llegar a Coimbra, «el infierno se vino encima en un momento»: «¡Podía ver los árboles arder! Nunca en mi vida he visto tanto humo, llamas tan altas y tanta masa forestal quemándose». Consiguió llegar a su destino sin más dificultad pero los recuerdos permanecen: «El lunes será un día que no olvidaré nunca: el olor permanente a quemado en la ciudad, la ceniza sobre los coches, la niebla espesa que formaba el humo...».

«Nunca en mi vida he visto tanto humo, llamas tan altas y tanto árbol quemándose»

Por fortuna, esa misma noche «cayó una gran tormenta, y no ha dejado de llover desde entonces, es a la lluvia a la que le debemos dar gracias de que la situación no haya sido peor de lo que ya ha sido». Paula informa de que los incendios de Portugal han causado 40 muertos, muchos heridos y más del 80% de monte y masa forestal de zonas históricas ha sido arrasado, y es que «se llegaron a registrar más de 600 fuegos». «Una gran catástrofe a nivel europeo», valora.

«La población portuguesa está preocupada por la asiduidad con la que suceden aquí estas catástrofes y porque parece que nadie intenta dar solución», considera. Lo que más le ha llamado la atención de los portugueses es su educación, «son muy amables», y la gastronomía, «la comida es increíble». Pero también le sorprendió que los universitarios llevan uniforme y capa, «¡como Harry Potter!».

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