El Labrador, patrimonio logroñés

Momento del homenaje al escultor con motivo del 50 aniversario de su icónica obra. :: JONATHAN HERREROS

El 21 de septiembre de 1967 se inauguró el monumento y ayer, al pie del mismo, se recordó aquel momento y se homenajeó al autor, Alejandro Rubio Dalmati La capital riojana celebró ayer los 50 años de su emblemática escultura

M.J.LUMBRERAS LOGROÑO.

Recordó Alejandro Narvaiza, sobrino y compañero de arte de Alejandro Rubio Dalmati, las circunstancias del nacimiento del monumento al Labrador al pie de éste, en un acto sencillo que se celebró ayer para festejar el medio siglo de la inauguración de este emblema de la capital.

Así, contó cómo el alcalde de la época, Martínez Bretón, al poco de la llegada de Dalmati de Chile, le encargó una escultura. El artista se negó a que fuera de Franco, pero planteó la posibilidad de dedicarlo a un trabajador, entre los que mencionó la posibilidad de un labrador. Eso sí podía ser. Y fue. Narvaiza narró también cómo su participación en El Labrador fue física, que no intelectual. Aún trabajaban entonces juntos, pero no revueltos, decía. Los números de la escultura los realizó un calculista de Aviación y un ebanista se encargó de todo el molde. La noche en que éste se llenó, Dalmati pidió que le colocaran unos vientos (él venía de tierra de terremotos) y, menos mal, comentó Narvaiza, porque esa noche Logroño tembló. «Era un enamorado de Logroño y de La Rioja y ese cariño me lo inculcó a mí», señaló el también escultor, que se mostró dispuesto a seguir haciendo esculturas para la ciudad sin cobrar nada.

La reunión junto al monumento se produjo a las cinco y media de la tarde y contó con muchos de los miembros de la Corporación municipal. El ex alcalde, Tomás Santos, también quiso sumarse.

LAS FRASES Alejandro Narvaiza Escultor y sobrino de Dalmati «Era un enamorado de Logroño y de La Rioja y ese cariño me lo inculcó a mí» Cuca Gamarra Alcaldesa «Además de mostrar a un hombre de campo, el Labrador simboliza el esfuerzo de una ciudad»

La alcaldesa, Cuca Gamarra, entregó a Alejandro Narvaiza una fotografía tomada el 21 de septiembre de 1967, es decir, de hace 50 años, cuando se celebró la inauguración del monumento. Después, la primera edil animó a no olvidar, por su visión cotidiana, el significado de la escultura, relacionada con el ahínco y el esfuerzo. «Además de mostrar a un hombre de campo, el Labrador simboliza la lucha y el esfuerzo de una ciudad por el trabajo bien hecho», interpretó. «Es un orgullo para esta ciudad haber contado con un escultor de la tallar de Dalmati y es un orgullo poder reunirnos junto a esta escultura», que es «patrimonio de la ciudad y de todos sus vecinos», reseñó.

Hace unos días, el 7 de septiembre, la Corporación aprobó en pleno un reconocimiento al artista en el 50 aniversario del monumento. Estos días, además, el colectivo Jarcia Riojana ha organizado recorridos por las obras de Dalmati y Narvaiza en Logroño.

Ya en el 2009, el Ayuntamiento de Logroño concedió al artista la Medalla de Oro de la Ciudad, el máximo reconocimiento que otorga el Consistorio capitalino.

Alejandro Rubio Dalmati nació en Chillán (Chile) en 1913, mientras que en 1965 se instaló definitivamente en La Rioja y comenzó a colaborar con su sobrino, Alejandro Narvaiza, con quien desde entonces firmó la mayoría de sus obras. Falleció en Logroño el 16 de mayo de 2009. El Labrador es una escultura de 2,80 metros, elaborada en bronce fundido, cincelada por el escultor y uno de los primeros monumentos dedicados a los agricultores. «Fue muy famosa. Gustó mucho», rememoraraba ayer Narvaiza.

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