Los héroes de la plaza del Mercado

Preparativos antes de la entrevista a Pedro Ochoa, en una de los clásicos salones del Círculo de la Amistad. :: /CASA DE LA IMAGEN
Preparativos antes de la entrevista a Pedro Ochoa, en una de los clásicos salones del Círculo de la Amistad. :: / CASA DE LA IMAGEN

Un corto recoge la voz de ocho vecinos y comerciantes que se resisten a marcharse

África Azcona
ÁFRICA AZCONALogroño

Aún pervive un estilo de vida tradicional, pero la plaza más clásica de Logroño ya no es el centro neurálgico de décadas pasadas. Quedan, sin embargo, un grupo de valientes y entusiastas vecinos y comerciantes que se resisten a marcharse, que creen en el casco antiguo y en su futuro. Sus testimonios sobre sus vidas en torno a la plaza del Mercado dan forma a un corto realizado por un grupo de alumnos del curso de vídeo y cine digital de la Casa de la Imagen, un documental, de 13 minutos, que recoge las vivencias de ocho protagonistas, para quienes vivir en una zona como esta no es tarea sencilla, pero tienen claro que no se van. Solo una voz se atreve a reconocer que está a punto de tirar la toalla: «Si fuera el piso más alto y yo más sordo, seguiría aquí».

Marta Barbero es una de las que no se da por vencida. Es más, profesa un gran amor por esta zona de la ciudad pese a escenas de borracheras y despedidas de solteros. «La plaza es la historia de mi madre, de mis abuelos... y cuando estás acostumbrado a esto, no puedes vivir en otro lugar», se sincera ante las cámaras dirigidas por las alumnas Rocío Montávez y Marta Turiso (arriba en primera fila). La joven acaba de convertir el histórico negocio familiar de bolsos y alpargatas en un novedoso establecimiento especializado en cine. «Claro que me gustaría que hubiera más jardines, más vida y menos bares de copas, pero yo me he criado aquí».

Imagen de archivo de la Plaza del Mercado.
Imagen de archivo de la Plaza del Mercado. / IER

La de Pedro Ochoa es una historia de amor incondicional con un espacio que le vio nacer. El que fuera protagonista del Círculo La Amistad también es una de las voces del cortometraje grabado entre diciembre y enero. Pocos días después fallecía, a los 86 años. Creció y, se puede decir, que murió aquí: «La vida era totalmente diferente, se montaban las tiendas en toldos y se vendía de todo, ropa, alpargatas... por aquí pasaban los autobuses de línea..., a las cinco ya estaba todo a tope de gente de los pueblos esperando, había ferreterías, zapaterías...», comenta con un sentimiento agridulce.

Los protagonistas del corto, un momento del rodaje y la plaza, vista desde una de las viviendas. / JUAN MARÍN / CASA DE LA IMAGEN

«Jugábamos a las canicas, era como un gran jardín, una gozada, había unas adelfas preciosas que venían todos los días a regar, pero aquello cambió cuando llegaron los adoquines...».

Carlos Mendizábal no puede evitar hablar de «la espectacularidad de 'La Violeta' y 'Menvi', las populares tiendas que regentó durante más de 50 años junto a su hermana Maribel, quien ante las cámaras no disimula su emoción al hablar de sus orígenes y de aquel interminable escaparate por el que fueron conocidos en todo Logroño «y en todo el mundo», apostilla.

Los hermanos no pueden evitar hacer referencia al contratiempo que fue para ellos el rodaje de 'Calle Mayor': «...de la noche a la mañana nos pusieron unas vallas delante y fui al director y le dije que no podíamos estar una semana así, sin vender una perra... El del Ideal acababa de estrenar una vitrina impresionante, pero como hacía reflejo, se la pintaron de negro..., aquello fue una película de miedo», dice sin disimulo.

Hasta 'La Violeta' solía ir Arancha Lanchares a comprar pañuelos para su abuela, ella era entonces una niña que jugaba en la plaza. Lo cuenta para las alumnas de la Casa de la Imagen. Vivir en una zona de estas características no es sencillo, pero si algo tiene algo claro esta pintora es que no se moverá. «Tengo un pequeño estudio de pintura, donde pinto y enseño. Es un sitio muy atractivo para desarrollar un tipo de actividad como la mía». La plaza la recuerda preciosa, con un jardín mágico, no se olvida de la farmacia, el belén con unas figuras enormes, la misa de Gallo...

Entre los últimos en llegar se encuentra Raúl Cuenca, propietario de 'El Beso del Café'. Fue hace diez años y lo hizo seducido por el encanto del casco histórico.

«Me encantan los cascos antiguos, esta plaza también, pero la veo algo fría; salvo el árbol y cuatro jardineras, no hay mucho, tampoco bancos», dice. Reyes, por su parte, echa en falta un quiosco de prensa, «que me vendan periódicos y revistas, tebeos, que fuera un sitio más amable, sobre todo un sitio para vivir y no para beber».

El documental, que han titulado 'En Traspaso', incorpora el siguiente anuncio: «Se traspasa hermosa plaza con historia, en el centro de Logroño, con 5.000 metros cuadrados, con iglesia, agua corriente y magníficas vistas a cuatro calles».

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