HABLAR POR HABLAR

Mª JOSÉ LUMBRERAS

Debe tener el Ayuntamiento de Logroño todos sus asuntos al día más allá del 110 por ciento o seguro que los logroñeses han carecido en las últimas semanas de problemas (que merezcan la atención de sus representantes) porque buena parte de las cuestiones que la Corporación abordó ayer, en la única reunión que celebran todos sus integrantes al mes, quedaban fuera de su ámbito de actuación. En su día, la junta de portavoces de los distintos grupos acordó tratar también asuntos extramunicipales, explicaba el presidente del pleno, Ángel Sáinz Yangüela. Así, ayer, por ejemplo, los concejales debatieron sobre la prisión permanente revisable o sobre la ayuda a Venezuela, temas todos ellos de calado pero sobre los que no pueden ventilar nada, más allá de aportar solidaridad, como se decidió con los venezolanos, porque no tienen competencias para ello. Hablar por hablar, aunque hay palabras que duelen, como sucedió en el debate sobre el país sudamericano, más en el intercambio entre la proponente, la 'naranja' María Luisa Alonso, y el portavoz de Cambia, Gonzalo Peña, cuyo grupo votó en contra. También se habló de vacunación o de organización de plantas hospitalarias a cuenta de la gripe, cuestiones todas ellas regionales. Sí, a los vecinos de aquí también nos interesan, pero para abordarlos tenemos otros representantes en los lugares donde sí se pueden tomar determinaciones sobre ello. En cualquier caso, salió adelante la moción, que no estará de más. «Parece que se ha puesto la tarde de hablar de competencias», decía la socialista María Marrodán, cuando el regionalista Antoñanzas pedía medidas para fomentar el empleo de los jóvenes que están fuera de España y ella las rechazaba por entender que son de la Administración regional, lo mismo, por cierto, que Cs. Con el PP y Cambia, sin embargo, al regionalista 'le coló'. No sabe uno por donde van a salir, debió pensar el del PR+. Horas depués del inicio de la sesión, se había debatido de todo esto y de las competencias, de las propias o impropias de los servicios sociales y de si el Gobierno riojano las paga o no y también de si las de patrimonio deben estar en la Unidad del Casco Antiguo para tratar de llevar más población a la zona. Todo muy cercano. Tendrá que ser así. Más suerte tuvieron, en este caso, los gatos callejeros, que volvieron al orden del día -y ello porque la segunda parte de la legislatura amenaza con ser una repetición de la primera-. En cualquier caso, las segundas vueltas van dando sus frutos porque en los meses transcurridos alguien cambia de postura y el asunto sale adelante. El tiempo de debate que se dedica a los problemas de los animales en las sesiones plenarias es de nota. Y eso que aún no hay ordenanza para ellos. Por cierto, que también hubo una pregunta sobre el centro de acogida. Ya quisieran algunos de los barrios suscitar tanta atención entre los munícipes. Por no haber estos días temas de interés, hasta se trató la ampliación de la mesa que usan los periodistas en el salón de plenos. ¿De verdad hacen falta 27 ediles para tratar si se agranda una mesa? Eso sí, en declaración institucional, todos solicitaron a Unicef que nos renueve el reconocimiento de Ciudad Amiga de la Infancia. A ver si les hace caso.

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