El embarcadero de tierra

La acumulación de sedimento ha formado varias 'islas' de tierra que impiden el acceso al Ebro desde el embarcadero. :: MIGUEL HERREROS/
La acumulación de sedimento ha formado varias 'islas' de tierra que impiden el acceso al Ebro desde el embarcadero. :: MIGUEL HERREROS

La instalación sigue inutilizable obligando a cargar al hombro con las piraguas | La Federación de Piragüismo pide habilitar un pantalán que salve la sedimentación del Ebro y un hangar donde dejar las embarcaciones

ÁFRICA AZCONA

El embarcadero del Ebro sigue siendo inutilizable. La última riada ha vuelto a depositar un acúmulo de sedimentos, formando unas 'islas' de tierra de entre 8 y 10 metros justo en el lugar donde en teoría piraguas, kayaks o canoas tendrían que salir y entrar sin problemas al Ebro. La situación ha vuelto a provocar la «desesperación» del colectivo de piragüistas y practicantes como Miguel Ángel Ducrós, profesor de este deporte, quien ya, a finales del 2016, se hacía eco de una queja «compartida» sobre el «abandono» de la instalación, que que verano fue objeto de una limpieza por parte del Ayuntamiento, pero que consideran «insuficiente». «Cuando la gran riada del 2015, se limitaron a quitar 10 centímetros de tierra, así que ahora cuando ha venido la riada otra vez, el río ha sedimentado y otra vez lo ha tapado todo», señala consciente del problema de fondo derivado de la propia dinámica del río, que va arrastrando materiales de formal natural .

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Año y medio después de su última denuncia, aseguran que «todo sigue igual, un poco más limpio, quizás por las últimas exhibiciones acuáticas coincidiendo con el desfile militar (por el Día de las Fuerzas Armadas)», pero sin salida directa al río. La situación, según Miguel Ángel Ducrós, veterano de este deporte que agrupa a más de una treintena de aficionados, les obliga a echarse al agua directamente por la orilla, cargando con las piraguas y canoas al hombro... «y lo hacemos desde el Adarraga».

Los piragüistas deben cargar a hombros las embarcaciones desde el Adarraga y, una vez en el embarcadero, continuar hasta los tocones de la derecha. :: M.H.
Los piragüistas deben cargar a hombros las embarcaciones desde el Adarraga y, una vez en el embarcadero, continuar hasta los tocones de la derecha. :: M.H.
Miguel Ángel Ducrós, junto a la escaleras, subido en uno de los montículos, cubierto de una densa vegetación.
Miguel Ángel Ducrós, junto a la escaleras, subido en uno de los montículos, cubierto de una densa vegetación.

Desde este colectivo recuperan una vieja reivindicación: la instalación de un pantalán, una especie de pasarela articulada que llegue hasta la zona de la corriente del río. «Se suponía que iban a construir uno, pero nunca se ha hecho». Según Ducrós, sería una estructura sencilla y barata, una plataforma que sube y baja sola en función del nivel del agua, «propia de rías con marea como las que ya tienen en Tudela o en Miranda de Ebro, y que con lo que cuestan las limpiezas, se podría amortizar enseguida».

Además, reivindican un hangar municipal donde guardar las piraguas, un espacio «como hay en muchos sitios» para dejar las embarcaciones a pie del embarcadero y que evite «tener que cargar con ellas desde las instalaciones del Adarraga». Cada vez hay más afición a este deporte por parte de los chavales, dice, pero la mayor parte de los padres se desanima cuando ven que tienen que hacer ese recorrido.

«Hay afición, pero los padres se desaniman cuando ven que tienen que cargar con la piragua» Miguel Ángel Ducrós Federacion de Piragüismo

«Es una lástima que en Logroño tengamos un río como el Ebro y no se pueda utilizar más por los problemas para embarcar, seguimos dando la espalda al río por este y otros motivos...». Según Ducrós, el problema viene desde el principio, desde la construcción: «el embarcadero sólo sirvió al principio, porque luego, al estar retranqueado en una curva, pronto fue acumulando sedimentos».

La dinámica del río, añade, también está afectando la parte externa de la curva del río; «de hecho, casi ya no hay ribera». Además, sostiene que el agua que viene desde el cuarto puente y que llega con fuerza, «está erosionando parte de la otra orilla e, incluso, parte del camino del paseo». «Lo del embarcadero es algo lúdico, pero en el otro lado estamos hablando de seguridad»..., señala.

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