'CURRICULUM POLITICAE'

MARCELINO IZQUIERDO EL CRISOL

Pese a que la democracia española es todavía muy joven, si la comparamos con la de otros países de Occidente, han anidado en ella una caterva de vicios que van desde la corrupción hasta la mentira por sistema, por no hablar de la profesionalización vitalicia de los cargos políticos. Cuando alguien ingresa en la 'res pública' con la intención de, en teoría, servir a la sociedad en la que vive, debe hacerlo desde la buena voluntad, el altruismo, la convicción de que el fin último de su labor es la ciudadanía, y no al revés, y con la convicción de que esa etapa debe de tener fecha de caducidad.

Ocurre, sin embargo, que cuatro décadas después de enterrar la dictadura, España está siendo gobernada, en todos sus niveles, por una mayoría de personas que han tomado la política como una profesión vitalicia. Y, lo peor de todo, es que buena parte de esta clase dirigente se ha lanzado a la 'res pública' sin haber acreditado su valía en la 'vida civil'. Que no han dado un palo al agua, vamos, ni tienen intención de hacerlo el día de mañana. No han más que verlos aferrado al cargo, bien en el gobierno bien en la oposición, como a un clavo ardiendo.

Con el único objetivo de acumular méritos políticos, engordan sus currículum con títulos que no poseen, cursan grados y másteres -algunos fraudulentos- como quien atesora coches deportivos... En definitiva, pervierten el sistema al que dicen proteger y denigran con sus enredos valores tan sagrados como el conocimiento y el esfuerzo.

Dice un aforismo anónimo que «si tienes un título universitario puedes estar seguro de una cosa... de que tienes un título universitario». Algunos, ni eso.

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