Un conflicto laboral que quema ya dos años

Concentración el pasado noviembre de parte de la plantilla de los Bomberos de Logroño en el Ayuntamiento, donde intentaron sin éxito hablar con la alcaldesa. /Justo Rodriguez
Concentración el pasado noviembre de parte de la plantilla de los Bomberos de Logroño en el Ayuntamiento, donde intentaron sin éxito hablar con la alcaldesa. / Justo Rodriguez

Ayuntamiento y Bomberos de Logroño volverán a sentarse a negociar tras unas navidades de fuego cruzado | El equipo de Gobierno lo reduce todo a lo salarial y la plantilla del parque alude a un modelo, cada vez más mermado, en el que se incumplen sus propios servicios mínimos

Javier Campos
JAVIER CAMPOSLogroño

Lejos queda abril del 2016 cuando el grueso de la plantilla comparecía por primera vez en la sala de prensa del Ayuntamiento para pedir reconocimiento profesional y rechazar la imposición de guardias localizadas. Los bomberos de Logroño, hasta entonces alejados de los focos, alzaban la voz sobre la situación de un servicio que, tradicionalmente, se había mantenido al margen de polémicas pero que, desde ese mismo momento, viene a representar uno de los conflictos laborales más largos y enconados que se recuerdan.

Lo que empezó siendo unas demandas de mejora del propio parque a mediados del 2015 relativas a formación, organización y medios materiales adquirió otra dimensión tras la nueva relación municipal de puestos de trabajo a finales de ese mismo año, que según el colectivo volvía dejarles fuera de juego en materia económica. Ello hizo que a las demandas funcionales se uniesen las retributivas y, desde principios del 2016, los bomberos comenzaron a ser noticia más allá de sus intervenciones. Que en enero la oposición en bloque aprobase un plan director para el parque, que el PP votó en contra y sigue sin cumplir, fue, oficialmente, el punto de partida de todo.

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«Es muy fácil decir que sólo pedimos dinero, pero aquí se trata de prestar un servicio con garantías y del reconocimiento de nuestra profesión con retribuciones conforme al trabajo que desempeñamos», explicaron cuando en abril del 2016 se destaparon y decidieron salir a la opinión pública con el problema. Y es que, más allá de exigencias económicas, lo de 'bajo mínimos' para reclamar más y mejores recursos humanos y materiales tomó fuerza. Y en ello se está desde entonces sin avances de ningún tipo en el desencuentro que mantienen los bomberos de Logroño y el equipo de Gobierno municipal, con el concejal de Seguridad Ciudadana, Miguel Sáinz, a la cabeza.

Un pulso que está afectando a la imagen del propio cuerpo al que, pese al apoyo de la oposición municipal, las declaraciones contrarias del equipo de Gobierno aún encienden más. Ayuntamiento y Bomberos volverán a sentarse a negociar la próxima semana tras unas navidades de fuego cruzado. Diario LA RIOJA, de cara a la reunión del próximo martes, ha tratado de hablar con ambas partes, llegando incluso a proponerles un encuentro a dos bandas, que no ha sido posible por la negativa de la Administración local, que incluso se ha remitido a lo ya dicho, a las declaraciones del portavoz tras la última Junta y a la nota de prensa del PP de 24 horas después en las que reducían todo el problema a lo salarial.

«No es un problema de medios ni de organización, es un notable desencuentro en temas retributivos...» Miguel Sáinz Concejal de Seguridad Ciudadana

«Que paguen lo que quieran, pero como no reestructuren el servicio e incorporen personal no llegamos» Javier Villena Portavoz de los bomberos

«Estamos perfectamente dotados de medios, técnicos y humanos... Que nadie se llame a engaño, no es un problema de medios ni de organización, es un tema retributivo», sentenciaba la semana pasada el propio Sáinz para concluir que «la normativa vigente impide un incremento retributivo notable si no va aparejado a una sustancial mejora del servicio».

Nada que ver con lo que ha venido exponiendo el colectivo desde el principio. «Hace dos años y medio que reclamamos la negociación de un acuerdo voluntario en tiempo y forma y hace dos años que la alcaldesa utiliza las resoluciones como herramienta para paliar la evidente falta de personal forzándonos y limitando nuestros derechos», recuerda Javier Villena en su desempeño del papel de portavoz del parque.

La respuesta de Villena, de hecho, no puede ser más clara: «Pueden pagar lo que quieran, pero como no reestructuren el servicio e incorporen personal no habrá la seguridad suficiente ni en Logroño ni en los alrededores». Y es que, a su juicio, el servicio no puede basarse ni en las guardias localizadas ni en las horas extra. «Lo de las guardias localizadas, es decir, tener a cinco bomberos con un busca a quince minutos del parque, ha sido un modelo que lleva funcionando alrededor de 15 años, pero no puede sostener el servicio. Y es que si en el 2011 estábamos 63 bomberos este 2018 quedamos 54 y seremos uno menos en marzo por una jubilación. Y cabe recordar que la oferta pública de empleo 2015-2016 sigue parada...», explica.

El parque de Bomberos de Logroño mantiene la pancarta reivindicativa de ‘El Ayuntamiento no cumple’ tras la retirada de la de ‘Estamos hasta los cojones’.
El parque de Bomberos de Logroño mantiene la pancarta reivindicativa de ‘El Ayuntamiento no cumple’ tras la retirada de la de ‘Estamos hasta los cojones’. / Justo Rodriguez

Desde el PP limitan el conflicto a las pretensiones del cuerpo de «lograr un incremento en su sueldo de 2.500 euros anuales sin mejorar el servicio a cambio de nada». A la plantilla le duele tras asegurar que sus propuestas de mejora siempre han sido desestimadas y que las propuestas del Ayuntamiento, a las que llegaron a estar dispuestos, han sido incumplidas por ellos mismos. «El acuerdo general de gratificaciones y guardias que nos ofrecen ahora es el mismo que el de principios del 2016 y que tampoco han cumplido», dice Villena.

La realidad es que desde el 2015 existen partes e informes de los distintos jefes de turno a todos los responsables por incumplimientos de los servicios mínimos recogidos en los propios protocolos de intervención municipales por falta de personal. Últimamente, tales 'notas' concluyen con un «dicho escrito se formula con la doble intención tanto de darle solución en un futuro inmediato a la situación como la de poner sobre aviso de las correspondientes responsabilidades que pudieran acarrear dichas carencias de personal».

«Nosotros ya cumplimos con nuestra jornada y hacemos nuestras horas, pero un bombero no puede empalmar servicios y estar al 100% en las intervenciones. Somos nosotros los que nos la jugamos», explica quien, además, aclara que la parte preventiva está totalmente olvidada y es tan importante o más. El momento, a su juicio, es crítico. Y ya duda de la voluntad del equipo de Gobierno.

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