De compras en domingo

Animación en el mercadillo de Las Norias. :: / Sonia Tercero

Cada fin de semana los comerciantes colocan sus tenderetes en el barrio de El Campillo y crean el mayor mercado al aire libre de La Rioja Más de medio kilómetro con cientos de puestos forman este mercadillo logroñés

REBECA BENÉS/A.G.

Domingo por la mañana en la capital riojana: cientos de vendedores ambulantes de los más diversos géneros comienzan a montar y llenar sus puestos del mercadillo con ropa, calzado, bisutería, plantas o alimentos. El barrio de El Campillo se llena de vida con familias, parejas, niños y mascotas que acuden a encontrar las mejores gangas del lugar y disfrutar de una típica mañana dominical logroñesa.

A lo largo de más de medio kilómetro del lateral norte del complejo deportivo de Las Norias se extiende el mercadillo de Logroño. Se trata del más grande e importante de toda La Rioja, donde se puede encontrar prácticamente de todo. A pesar de que hay un importante predominio textil, también existen tenderetes más peculiares que venden desde libros y cómics hasta utensilios para una escapada a la montaña. Tampoco faltan varias churrerías ambulantes que son la tentación de muchos.

Las llamadas de los comerciantes animando a comprar a los que acuden al mercadillo con frases pegadizas como el común «¡me lo quitan de las manos!», definen el lugar. Al igual que el intento, muchas veces frustrado, de regatear en las compras.

«Hay más movimiento que en otros sitios, pero en verano mucha gente va a las piscinas»

No obstante, los vendedores se quejan de que el negocio es más bien limitado, que la gente acude al mercadillo con intenciones más lúdicas que para gastar su dinero. «Las ventas van peor ahora que hace unos años», explica Juan, uno de los comerciantes del mercado de El Campillo. Con su puesto de ropa interior en el que dos mujeres echan un vistazo a lo que ofrece, Juan cuenta que lleva más de siete años acudiendo cada domingo al mercado logroñés y que «últimamente la gente no se anima a comprar», lo que considera que «es una pena».

Pero, a diferencia de los mercadillos de otros municipios a los que acude el resto de días de la semana, el vendedor reconoce que «sí se nota que aquí vienen más personas: es muy grande y es cierto que en Logroño hay más gente, hasta hay personas que vienen desde pueblos cercanos».

Yasmina, otra comerciante de un tenderete de ropa, coincide con Juan en que «hay más movimiento que en otros sitios» pero añade que «en verano se va todo el mundo a las piscinas». De hecho, la fila para entrar al complejo municipal de Las Norias se divisa desde varios puestos. Precisamente uno que vende bañadores situado al lado de esta cola es de los más concurridos del mercadillo, con cantidad de gente que rebusca entre prendas de baño para dar con la adecuada.

También hay quienes aprovechan su visita a las piscinas para dar una vuelta entre el resto de tenderetes, pero entre el calor veraniego y las vacaciones «en verano el negocio baja mucho», afirma Yasmina. Otra comerciante del puesto de al lado añade que «el ambiente del mercadillo en esta época del año es muy triste», mientras un 'colega' mira al cielo y exclama en alto: «¡que se nuble, que se nuble!», ya que los logroñeses se suelen animar más si las temperaturas bajan ligeramente. A pesar de que los vendedores ambulantes se quejan del escaso negocio veraniego, el ambiente que puede verse en el mercadillo de Logroño es de vitalidad y acogedor. La variedad de puestos y su oferta de productos crean una peregrinación de logroñeses ociosos todos los domingos.

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