El coche sigue devorando a la ciudad

Ramírez de Velasco. Incluida en la futura área pacificada oeste, en la actualidad se ha convertido en una zona de estacionamiento permanente. / Miguel herreros

Arquitectos urbanistas de Logroño piden la ejecución de verdaderas áreas pacificadas para favorecer al peatón | El Ayuntamiento insiste en calmar el tráfico con pequeñas actuaciones, mientras hay voces que exigen mayor decisión

Javier Campos
JAVIER CAMPOSLogroño

El Plan de Movilidad Urbana Sostenible las contempla sobre el papel, el Ayuntamiento de Logroño ha comenzado a ejecutarlas sobre el terreno y, mientras tanto, el debate ha saltado a la opinión pública con colectivos alzando su voz para exigir determinación política y, por qué no decirlo, valentía para su puesta en marcha y que el coche deje de ser prioridad en las calles, pues de momento sigue devorando a la ciudad.

La presentación del anteproyecto del área pacificada del distrito oeste delimitada por las calles Gonzalo de Berceo, Marqués de Murrieta y Carmen Medrano sólo ha sido el principio. El PMUS establece un total de 14 áreas pacificadas con el objetivo de «reducir la velocidad del vehículo privado fomentando así la coexistencia entre modos de transporte y recuperar el espacio urbano para los peatones en las zonas centrales y residenciales de Logroño».

«Nos gustaría pensar que las obras modificasen el espacio público dando prioridad a las personas» Borja López | Arquitectos Urbanistas del COAR

«Estamos avanzando con pequeñas actuaciones para que el coche pase de ser imprescindible a necesario» Francisco Iglesias | Concejal de Tráfico y Vías Urbanas

«Los coches deben dejar de ser la prioridad absoluta en las calles para mejorar la vida de los ciudadanos» Julio Romero | Logroño en Bici

Hasta ahora existían experiencias de tipología de 'vías 30' en calles aisladas como Labradores y Vélez de Guevara, pero no tratamientos de áreas pacificadas como áreas completas... Se parte de la base de que determinadas áreas que no forman parte de la red principal pueden ser redefinidas con el objeto de crear entornos más amables donde los ciudadanos desempeñen sus actividades sin la continua presión del tráfico.

Álvaro Foncea y Borja López, dos de los tres impulsores de la reiniciada Agrupación de Arquitectos Urbanistas del COAR, firmaban un artículo esta misma semana relativo al concepto de área pacificada que por analogía remite a la 'supermanzana' o 'superisla' pensada en su día para Barcelona y que se ha ido aplicando a otras ciudades como Vitoria o La Coruña. Y lo hacen, además, solicitando ir más allá de lo planteado hasta la fecha.

Escuelas Trevijano. Ejemplo de urbanización que prioriza al peatón y contribuye a ‘pacificar’ el tráfico según Foncea y López.

«Entendemos que deben contar con un diseño urbano acorde a su finalidad, es decir, deben ser lugares estanciales que incluyan vegetación, zonas de recreo, agua potable, bancos, etc., y también tráfico de vehículos, sí, pero pacificado. En resumen, un hábitat urbano inclusivo donde las protagonistas sean las personas, y particularmente los ancianos, niños y personas con movilidad reducida», resumen Foncea y López.

La reclamación de ambos está de sobra justificada. Y es que hasta la fecha y, por el momento, la única área pacificada ejecutada sería la delimitada por avenida de la Paz, Luis de Ulloa, Madre de Dios y San Millán, publicitada como 'calles tranquilas' en el 2015. «Y la realidad de este entorno dista mucho de poder ser considerado como tal», sostienen.

San José. ‘Orejas’ ampliadas en la confluencia entre Cigüeña y Beatos Mena y Navarrete.

La señalización de limitación a 30 km/h en el área y tres intervenciones de ensanchado de aceras (de las 9 planteadas en el esquema de actuaciones) «apenas han modificado el carácter del ámbito», en el que la mayor parte de la superficie pública sigue estando destinada al uso del vehículo privado. «Se ha mejorado, por lo que entendemos que servir, ha servido, aunque está claro que depende de la concienciación de los conductores», puntualiza Margarita Martínez, la presidenta de la asociación de vecinos San José.

«Sería decepcionante conformarse con esta actuación como primer ejemplo de un proyecto que debería redefinir un alto porcentaje del espacio público de Logroño», concluyen los dos integrantes de Arquitectos Urbanistas del COAR, quienes esperan que las próximas actuaciones «sean más ambiciosas y modifiquen verdaderamente el espacio urbano».

Encrucijada. Avenida de Portugal-Siervas de Jesús-Saturnino Ulargui-Daniel Trevijano.

El reto, a su juicio, sería el de crear áreas pacificadas, que sin llegar a una peatonalización estricta, «favorezcan la movilidad y estancia de peatones, a la vez que reduzcan y domestiquen el tráfico de vehículos». Y ejemplos a seguir, en mayor o menor grado, ponen: la zona de Once de Junio con Portales; el entronque de Gran Vía con Labradores, Lardero o Múgica; la encrucijada avenida de Portugal-Siervas de Jesús-Saturnino Ulargui...

El concejal de Transporte Urbano, Tráfico y Vías Urbanas, Francisco Iglesias, entiende que ya se está avanzando en esa línea con «pequeñas actuaciones» para que el coche «pase de ser imprescindible a necesario» y considera que el concepto de 'supermanzanas' es diferente y apunta a actuaciones integrales como la que en su día se hizo en las 100 Tiendas.

«Si el Ayuntamiento es valiente, y este equipo de Gobierno lo es, daremos un pasito más y el área pacificada del oeste es el ejemplo», explica Iglesias. «Se podría ir mucho más allá aplicando el modelo de supermanzanas o, cuanto menos, poner trabas al uso del coche porque a día de hoy resulta muy cómoda su utilización», responde el arquitecto urbanista Borja López.

Más críticos, desde 'Logroño en Bici' temen que todo vuelva a quedarse en actuaciones «de cara a la galería». «Lo de San José no es una zona tranquila sino una zona 30 y ahora, en el oeste, se decide si queremos una 'supermanzana' pacificada o una calle peatonalizada (en alusión a Beratúa)», advierte Julio Romero.

«Repartir de otro modo la calle, ¿no se puede o no se sabe hacer? A estas alturas todas estas soluciones están inventadas, probadas y demostradas en ciudades cercanas que han avanzado más que Logroño. En el fondo, el auténtico conflicto se encuentra en una cuestión de espacio público: la ciudad devorada por los coches frente a todo lo demás. Y que los coches dejen de ser la prioridad absoluta en la calle mejora la vida de sus habitantes», concluye el colectivo.

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