El cincel justiciero de Logroño

La prolífica obra de Alejandro Dalmati refleja la fuerza, el tesón y la valía del ser humano | Jarcia Riojanista recorre los monumentos más emblemáticos del artista, de cuyo Labrador se conmemoran 50 años

Estatua del Labrador
Estatua del Labrador / Juan Marín
MARÍA SOBRINOLogroño

Riojano nacido en Chile por accidente, en palabras de su sobrino y compañero de taller, Alejandro Rubio Dalmati (1913-2009) cinceló durante años la historia y sociedad riojana. En su obra se puede apreciar, como en el mejor libro de texto, momentos y personajes clave que forjaron a la región: Alfonso VI y su concesión del fuero a Logroño, el doctor Ildefonso Zubía, los riojanos ilustres de la conocida como 'Fuente de las espaldas mojadas' o la representación de quien era, para el autor, el personaje más representativo de La Rioja, el siempre anónimo labrador.

Su monumento en honor a este último cumplirá el próximo miércoles el medio siglo y, con este pretexto, Jarcía Riojanista invitó ayer tarde a todo aquel interesado a recorrer con ellos algunos de los monumentos más emblemáticos de Dalmati. «Ésta es una oportunidad especial para el recuerdo y el homenaje», estableció ayer David Antón, portavoz de la asociación, para inaugurar la ruta, que contó con medio centenar de personas y un invitado de honor, Alejandro Narvaiza, sobrino y compañero de Dalmati.

«Mi tío nunca fue político, pero era de ideas sociales» Alejandro Narbaiza | sobrino y colaborador de Dalmati

«Mi tío nunca fue político, pero era de ideas sociales», aseguró Narvaiza frente al Monumento al Labrador, cuyo destino primigenio como escultura al Caudillo no llegó a cumplirse por la negativa de Dalmati a llevarlo a cabo. Y es que de Dalmati es tan importante lo que hay como lo que falta, como ocurre en la Plaza del Mercado logroñesa, sobre la que pesaba un proyecto para que acogiese un monumento a los caídos del bando franquista. En 1969, y tras ser ofertado a tío y sobrino, Dalmati volvió a negarse a realizar una obra que conmemorase a las víctimas de un solo bando. «Estuvieron a punto de echarnos de España», relata Narvaiza, «pero afortunadamente se salvó de nuevo», librándose así de un nuevo exilio a Chile, como ya le ocurrió a los 23 años, cuando sobre él pesaba una condena de muerte en el país.

Juan Marín

Cuando regresó a España en 1960, trajo consigo los premios nacionales chilenos de Dibujo, Pintura y Escultura. Ducho en varias artes, Dalmati continuó trabajando en Logroño siempre con la figura humana como núcleo de su arte. Así como su labrador se yergue arrogante y enérgico, demostrando la valía del hombre frente a la naturaleza, su Fuente de los Ilustres homenajea a los personajes que transformaron La Rioja en la región que es a día de hoy. Quintiliano, el rey Sancho García de Nájera, Gonzalo de Berceo, los hermanos Delhuyar o Navarrete el Mudo son sólo algunos de los ocho representados que custodian la Gran Vía logroñesa.

Pero Dalmati y su sobrino honraron juntos a insignes y a anónimos, ya que suyas son también la escultura a los donantes de sangre, en la plaza homónima, y el monumento a los marchosos de la Valvanerada, una de sus últimas obras juntos.

Fuera de Logroño, pero aún en La Rioja -Dalmati dejó también un amplio legado en Chile-, Lardero, Fuenmayor o Arnedo acogen otras esculturas firmadas conjuntamente por tío y sobrino. Este último aprovechó ayer para reclamar ante el público del itinerario una mayor conservación de estas obras históricas. No es la primera reivindicación de Narvaiza y la Jarcia Riojanista, que en mayo de este año ya solicitaron al Ayuntamiento el cambio de nombre de Jorge Vigón por el del artista riojano. Por ahora, lo que el consistorio sí ha aceptado ha sido conmemorar el aniversario del Monumento al Labrador el próximo día 20, en plenos sanmateos. Felices cincuenta años.

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