Intervención de urgencia en el número 8 de Martínez Zaporta tras la aparición de grietas

Martínez Zaporta 8, en rehabilitación, centró todas la miradas en la tarde-noche del viernes. /Miguel Herreros
Martínez Zaporta 8, en rehabilitación, centró todas la miradas en la tarde-noche del viernes. / Miguel Herreros

La empresa encargada de la rehabilitación del bloque acelera la fase de hormigonado para evitar problemas de estabilidad

Javier Campos
JAVIER CAMPOSLogroño

Todo sucedió muy rápido y una aún más rápida actuación hizo que todo quedase en 'anécdota'. Una anécdota según el personal técnico que, sin embargo, ayer mantenía pendiente al vecindario. Ocisa, constructora encargada de la rehabilitación del número 8 de la plaza Martínez Zaporta, en la esquina con la calle Carnicerías -justo enfrente del reiniciado PERI del mismo nombre-, se veía obligada en la tarde-noche del pasado viernes a acelerar las labores de cimentación con carácter de urgencia.

Y es que, en plena fase de excavación para llegar hasta la cota de cimentación, problemas en uno de los muros por la inestabilidad de los terrenos provocaron la aparición de una serie de grietas en uno de los edificios colindantes -el 19 de la calle Carnicerías- y tuvieron que ser solucionados de inmediato procediendo a hormigonar. Las previsiones eran las de iniciar tal fase ya el lunes, pero la situación hizo que la constructora no aplazase el tajo y así evitar posibles riesgos.

Siendo viernes por la tarde, con el debut de España en el Mundial a punto de comenzar, y las terrazas de la plaza llenas, el que llegase la Policía Local para facilitar el acceso del camión hormigonera y demás maquinaria no pasó desapercibido para nadie, llegando incluso a hablarse de un derrumbe. «Un incidente sin consecuencias ya solucionado», sentenciaba ayer el director general de Arquitectura del Ayuntamiento de Logroño, Rafael Alcoceba, que se desplazó hasta el lugar a interesarse por lo ocurrido.

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Se da la circunstancia de que los edificios de la zona se levantan sobre un terreno «fangoso», que no es la primera vez que da problemas similares. La presencia de aguas subterráneas es evidente con ejemplos como la balsa que se forma en el PERI Carnicerías. Y los más viejos del lugar hablan del callejón de Triperías y el antiguo riachuelo del mismo nombre, hoy en el subsuelo.

Durante la mañana de ayer, y con carácter previo a seguir con la cimentación, responsables del proyecto se reunían con los vecinos de los edificios colindantes para analizar las grietas aparecidas, «las normales en obras en el Casco Antiguo de tales características», según confirmaron a Diario LA RIOJA.

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