Hasta 700 chicles al día

Limpieza de chicles, ayer en la calle Muro de Cervantes. :: juan marín/
Limpieza de chicles, ayer en la calle Muro de Cervantes. :: juan marín

Los servicios de limpieza quitan 200.000 chicles al año del suelo, el equivalente a un campo de fútbol, con un gasto de 35 céntimos cada uno

M. J. LUMBRERAS LOGROÑO.

Tantos, tantos chicles... 700 al día, 15.000 al mes, 200.000 al año son los que quitan de las aceras los servicios de limpieza municipales. Comienza ahora la campaña anual que quiere sensibilizar a los vecinos de la necesidad de tirar los chicles a la papelera. Esta vez, el cartel es más impactante porque se ve el rostro de un joven estampado contra un cristal y el lema: '¡Me he quedado pegao! Ten limpia tu ciudad... de chicles'. El concejal del área, Jesús Ruiz Tutor, recordó que, si un chicle cuesta 5 céntimos, despegarlo de la calle supone un coste siete veces mayor, es decir, 35 céntimos.

Hay una persona todos los días dedicada a esta labor. Y utiliza un vehículo dotado con un motor insonorizado y un productor de vapor moderno, de menor consumo energético. La máquina especializada consigue eliminar entre 2 y 3 unidades por minuto. Y cada seis meses hay que volver a los sitios por los que ya se ha limpiado antes. Las zonas en las que más chicles se han de retirar son El Espolón, el entorno de las Cien Tiendas, las proximidades de las tiendas de chucherías y las zonas de ocio y hostelería en general, aunque lo cierto es que hay chicles pegados en el suelo de prácticamente toda la ciudad.

Los carteles con el eslogan de la campaña ya están puestos en varios puntos de la capital. En cualquier caso, irán rotando por los distintos espacios expositivos municipales.

Las iniciativas para evitar que se tiren chicles comenzaron ya en el 2011 para promover comportamientos sociales más cívicos y también para evitar un gasto que supera los 50.000 euros cada ejercicio.

El concejal destacó que «estamos ante un problema de limpieza, ya que las zonas afectadas vuelven a estar en pocos meses igual que como estaban antes». También se fijó en el «deterioro que los chicles suponen en el suelo para la imagen de la ciudad». La ordenanza prevé sanciones de 12 a 300 euros, pero «es muy difícil pillar a alguien».

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