Un camino, muchas historias

1. Una de las habitaciones del Albergue, donde descansan los peregrinos. :: Jonathan Herreros 2. Dos caminantes mojan sus pies en el estanque de la entrada al recinto. :: Jonathan Herreros 3. Refrescándose en la fuente del patio tras un caluroso día de marcha. :: j. Herreros 4. Un joven surcoreano tiende su ropa al sol en el jardín del edificio de Ruavieja. :: J. Herreros

Relatos de camaradería, dureza, admiración ante los paisajes y los pueblos... predominan entre los peregrinos que llegan al Albergue El edificio de Ruavieja atiende cada día a unos 60 caminantes en ruta hacia Santiago de Compostela

JAVIER ARMAS/J.E.

logroño. «Mi vida cambió después de hacer el Camino de Santiago». Son palabras textuales de Paulo Coelho, autor del libro 'El Peregrino, tras ser preguntado acerca de su relación con uno de las rutas más universales que recorre el norte de la península y atraviesa La Rioja.

Hoy en día, probablemente cualquier peregrino se puede atribuir esa frase tras concluir el recorrido. El Camino de Santiago cuenta con diferentes itinerarios dentro y fuera de España. El más importante es el Camino Francés, que surca el territorio riojano.

Para muchos caminantes, la primera parada en tierras riojanas suele ser el Albergue de Peregrinos, en la calle Ruavieja, que hospeda cada día a unas sesenta personas, es decir, una buena parte de los aproximadamente cien mil peregrinos que fluyen anualmente con destino hacia Santiago de Compostela. Casi todos los que recalan en esta parada señalan como punto de partida Saint Jean Pied de Port, en Francia, entrando a España por Roncesvalles. «La primera etapa es la más difícil porque atravesamos los Pirineos», suelen responder, aunque hay quien es repetidor y apuntan a otros lugares como la subida a O'Cebreiro, en Galicia, como otro de los puntos más exigentes del recorrido.

LAS FRASESPilar Hospitalera «Nuestra jornada es bastante larga, de 13.00 a 22.00 horas, aunque es muy gratificante» Marvin Peregrino alemán «En los Pirineos nos quedamos sin comida, nos salvó la ayuda de otros peregrinos» Pablo Peregrino granadino «Logroño me recuerda a Granada, es precioso, me ha sorprendido mucho el ambiente de sus calles» Darryl Peregrino de Chicago «Realizo una pequeña obra de teatro en cada lugar en el que paro y elijo para ello plazas bonitas»

Los que llegan al Albergue reciben la atención de los dos hospitaleros, Pilar y Ricardo, que mantienen abierto el centro desde las 13.00 hasta las 22.00 horas. Señalan que «la mayoría de los peregrinos hacen el camino andando, aunque siempre hay alguno que lo hace en bicicleta o a caballo». Ricardo cuenta la historia de un belga que vino desde su país «a lomos de su burro, ¡con alforjas y todo!».

Pilar recurre a una historia de superación de un mexicano llamado Luis, quien tras superar un tumor cerebral recorrió el Camino de Santiago aun cuando sufría un problema de visión. Recientemente, añade, Luis ha sido operado con éxito del problema que le impedía ver.

Entre los peregrinos extranjeros predomina la impresión de la diversidad cultural y paisajística que ofrece España en general, que perciben también en su recorrido por la ruta jacobea. Las historias de camaradería y solidaridad también son frecuentes. Marvin y su amigo son dos jóvenes alemanes de Frankfurt que al comenzar su expedición en los Pirineos se quedaron sin comida. Sin víveres al cruzar la cordillera, otros caminantes acudieron en su ayuda. «No sé que nos hubiera pasado si no llegamos a recibir apoyo de otros peregrinos; no sólo tenemos que agradecerles la comida, también los buenos consejos que nos están sirviendo de mucho», afirmaron.

Tratando de profundizar en la vida de los peregrinos durante el camino, la joven lisboeta Celia de Jesús cuenta su odisea y dice que quedó encantada al atravesar el Alto del Perdón, en Navarra. Sus palabras denotan un gran sufrimiento por la dureza del camino, aunque añade también que «es muy estimulante porque adquieres muchas experiencias».

En los últimos años, el número de extranjeros que llegan a España para realizar el Camino de Santiago ha ido en aumento, siendo varias las razones que explican este fenómeno. «Desde Asia cada vez llegan más peregrinos, mayoritariamente surcoreanos», afirman los hospitaleros. La masiva llegada de caminantes de este país asiático se explica por la aparición en el 2006 del primer libro de una trilogía basada en varias de las ramificaciones jacobeas, escrito por Kim Hyo Sun, definida por varios peregrinos asiáticos como 'la Paulo Coelho asiática'.

El auge del turismo compostelano desde otras partes del mundo lo impulsa también «la facilidad que hay para llegar a España desde diferentes puntos del mundo», responde el alemán Marvin. Un inglés afincado en Chicago llamado Darryl, que descansa también en el Albergue logroñés, cuenta su singular experiencia en el Camino: «realizo una pequeña obra de teatro en cada ciudad o pueblo en los que paro a descansar y elijo siempre plazas bonitas o emblemáticas».

Alrededor de un 70% de las personas que realizan el itinerario jacobeo son extranjeras que se mezclan con muchos españoles en su recorrido hacia Santiago. Entre ellos figura el catalán José Luis que, a su paso por Logroño, destaca «el contraste de paisajes viniendo desde Navarra hacia La Rioja». También son muchos los peregrinos que quedan asombrados al entrar por el casco histórico de Logroño, donde se encuentra el Albergue. «Me recuerda a Granada, no sólo en la belleza de la zona, también en el ambiente de las calles», apunta Pablo, procedente de la ciudad de la Alhambra. Pilar, la hospitalera, destaca que hay quien repara en «lo limpios que están los parques, como el de La Grajera o el del Ebro».

Hoy, día del santo jacobeo, los caminantes seguirán desfilando por el Albergue logroñés, que celebrará la festividad con todos que vayan llegando y a los que brindará un nuevo aliento para seguir caminando hacia Santiago.

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