El Berlín se despide «para siempre»

El Berlín, ayer, con la persiana bajada/Miguel Herreros
El Berlín, ayer, con la persiana bajada / Miguel Herreros

El café logroñés, uno de los clásicos de Bretón, echa el cierre tras 22 años de actividad | «La gente piensa que estás en la mejor calle y no es así», explica Carmela Pérez, quien asegura que ya está cansada «de pelear»

Javier Campos
JAVIER CAMPOSLogroño

«Cierro yo, no me cierra nadie...». Carmela Pérez lo tiene claro. Un bar en Bretón de los Herreros no es la 'gallina de los huevos de oro' y ella, después de 22 años tras la barra -los 11 primeros junto a su marido, otros tantos sola aguantando el tipo y mirando hacia delante-, ha decidido echar el cierre dejando atrás desayunos y copas. El café Berlín se despide «para siempre» y deja a la conocida calle de ocio sin uno de sus referentes... aunque por poco tiempo.

«Otro vendrá a ocuparlo, pero será otro bar, otro nombre...», adelanta Pérez, quien explica que, de momento, a ella le toca descansar. «Necesito un cambio de vida», explica. «Peleas, peleas y peleas... la gente piensa que estás en la mejor calle y no es así. No ya por la marcha de los juzgados, que también, pero Bretón de los Herreros no es una calle comercial y de lunes a jueves está muerta», concluye quien últimamente ha llegado a pensar «que hasta los perros pasean solos por la peatonal, porque no ves ni a los dueños».

Carmela, como era conocida entre la clientela, era consciente de que el bar necesitaba una reforma, y a ella, a sus 48 años, le «apetecía más bien poco por no decir nada». Máxime teniendo en cuenta la bajada de afluencia de público a la calle... «y, ahora, por si fuera poco, se nos viene encima todo lo que conllevará la nueva ordenanza de terrazas», espeta.

«Bretón no es una calle comercial y de lunes a jueves está muerta y no sólo por la reciente marcha de los juzgados» Carmela Pérez | Hostelera del Berlín

La historia del Berlín se remonta a los 90, si bien una década antes, Luis Marín, esposo de Carmela Pérez tristemente desaparecido, lo tuvo cinco años con el nombre de 'Extramuros'. Entre medias, la familia del propietario del local -pues es de alquiler- lo regentó cinco años con la denominación de 'El Telón'. «Cuando nos lo ofreció el dueño había cola para cogerlo», recuerda.

Carmela dice sentir «mucha pena», pues no en vano asocia el Berlín a la figura de Luis, cuya pérdida «fue muy dura». «Echando la vista atrás ha habido tiempos muy buenos, he gozado mucho con el Berlín, pero hasta aquí», dice.

«Hemos pasado de servir 400 desayunos diarios a no abrir por las mañanas, y ello sirve para hacerse una idea del bajón de la calle», concluye. «Quiero saber lo que es tener vacaciones», añade.

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