Batida de limpieza en el Ebro

Los voluntarios que actuaron en la zona del recinto ferial muestran la basura recogida en una hora. D.U./
Los voluntarios que actuaron en la zona del recinto ferial muestran la basura recogida en una hora. D.U.

75 voluntarios participaron ayer en la campaña de retirada de residuos de zonas fluviales de 'Amigos de los Ríos' en Logroño

Pilar Hidalgo
PILAR HIDALGO

Parece mentira pero el incivismo de algunos aún sigue poblando las riberas fluviales de somieres, sillas de madera o bolsas de basura que deberían haberse depositado en un contenedor. Estos y otros objetos -también un bidón convertido en un asador de castañas, una televisión o unas pantallas de ordenador- fueron algunos de los desechos que retiraron de las márgenes del Ebro a su paso por Logroño los cerca de 75 voluntarios que participaron ayer en el programa 'Amigos de los Ríos' de limpieza de entornos de los cauces riojanos.

La tercera edición de esta iniciativa está registrando una participación extraordinaria (ayer en Logroño hubo que desdoblar el grupo en dos), aunque «seguimos encontrando la misma cantidad de residuos», lamentó Carlos Rivero, de la consultora ambiental Bioma que coordina este programa impulsado por la Dirección General de Calidad Ambiental y Agua.

Los voluntarios actuaron ayer en la zona de la desembocadura del Iregua en la margen derecha del Ebro (a la altura del barrio de Varea) y en el tramo del recinto ferial, situado en las inmediaciones del cuarto puente. Rivero trabajó en esta última área, que calificó de «un auténtico vertedero». «Por tercer año volvemos a esta zona, después de haberla dejado como la patena en el ejercicio anterior, y nos la encontramos igual de sucia», lamentaba. Y es que se toparon con ejemplos de dejadez tan palmarios como bolsas de basura cerradas, que se echan a las márgenes del río en lugar de al contenedor. «Los residuos que nos encontramos no proceden de crecidas, sino de guarrería», afirmó. No obstante, se felicitó por que la implicación ciudadana cada vez resulte mayor. «Ha crecido mucho la cifra de voluntarios y de colegios participantes», aseguró.

Más que los volúmenes que se recojan, la campaña incide en la «concienciación», algo muy importante entre las futuras generaciones. «Lo que me parece más interesante es ver cómo el mensaje cala en los niños», indicó la murillense Amparo Moro, que ha sido voluntaria dos años y a la que le acompañó su nieto en la primera ocasión. Las batidas de limpieza continuarán hasta el 10 de noviembre en Nájera, San Asensio y Santo Domingo.

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