Barranca y oposición instan a concluir el cambio de nombres franquistas de calles

Gonzalo Peña, Jesús Vicente Aguirre, Paco Marín, José Luis Díez Cámara, Vicente Lázaro, Mª Luisa Alonso y Rubén Antoñanzas. :: j. herreros/
Gonzalo Peña, Jesús Vicente Aguirre, Paco Marín, José Luis Díez Cámara, Vicente Lázaro, Mª Luisa Alonso y Rubén Antoñanzas. :: j. herreros

La asociación y los grupos municipales insisten en la necesidad de cumplir la Ley de Memoria Histórica y en acabar el proceso con las 11 vías pendientes

MARÍA JOSÉ LUMBRERAS LOGROÑO.

Ayer comparecieron todos los grupos de la oposición y representantes de la asociación La Barranca para urgir que se cambien los nombres de origen franquista de las once calles que aún quedan pendientes. Hace un año se modificaron seis de esas nomenclaturas, aunque fue deprisa, corriendo y sin muchas explicaciones, recordaron unos y otros, antes de criticar también que desde entonces no se ha avanzado más.

La Barranca y la oposición quieren que ese cambio se efectúe con comisión, con consultas y todo ello antes de que acabe la legislatura. Dados los plazos con los que se trabaja, no queda tanto. Hay que cumplir la ley, la de Memoria Histórica, reclamaron los concejales. En estos tiempos, esto tiene poca discusión. Pero no solo la ley del Congreso de los Diputados, también los tres acuerdos del Pleno resultantes de otras tantas mociones discutidas y aprobadas.

«El PP sigue incumpliendo la Ley de Memoria Histórica de 2007», remarcó el concejal socialista José Luis Díez Cámara, quien advirtió que «vamos a seguir reivindicándola». «Quedan once calles pendientes», recordó Gonzalo Peña, de Cambia Logroño, quien indicó que, más allá del cambio de los nombres, se trata de «romper los lazos que aún nos unen al franquismo en esta ciudad».

«No es una cuestión de voluntad, es cuestión de ley», afirmó María Luisa Alonso, de Cs, quien apuntó que se modificaron los nombres de seis calles sin que se produjeran aquellos problemas que se anunciaban: «No pasó nada». Y desde el PR+, Ruben Antoñanzas destacó la obligación del Consistorio de «ser lo más integrador posible», algo que no sucede con nombres franquistas en calles y otros espacios públicos.

Desde la asociación de La Barranca, Jesús Vicente Aguirre rememoró el proceso que siguió el barrio de Madre de Dios para elegir nuevas denominaciones para las tres calles de la zona que se verían afectadas por el proceso. Las alternativas se hicieron llegar al Consistorio «y no se ha hecho nada». Así, instó a que se organice una comisión con otras asociaciones para, entre todos, como sucedió en el 2010, plantear el cambio de nombres. Paco Marín, también de La Barranca, señaló que «venimos a cerrar heridas y a reconciliarnos». Y Vicente Lázaro, también de la asociación, señaló que el Ayuntamiento de Logroño puede ser ejemplo para otros pueblos.

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