Avenida de la Paz sigue liderando la lista de accidentes pese a las medidas adoptadas

Los vecinos temen el paso de peatones de Madre de Dios más próximo a Doce Ligero. /Juan Marín
Los vecinos temen el paso de peatones de Madre de Dios más próximo a Doce Ligero. / Juan Marín

Los vecinos de Madre de Dios piden que se atajen los problemas de velocidad porque el barrio acumula el 20 por ciento de los siniestros

María José Lumbreras
MARÍA JOSÉ LUMBRERASLogroño

No hay forma de desbancarla. La avenida de la Paz sigue en cabeza en el ranking de accidentes de tráfico de la capital. Y eso a pesar de que se van tomando medidas para mejorar la visibilidad en un cruce delicado o para permitir una incorporación más segura. En la última memoria de Policía, esta calle es la de mayor número de siniestros con un total de 38 (8 atropellos), si bien luego también figuran los registrados en los distintos cruces de esta avenida con las calles que desembocan en ella, que elevan la suma hasta casi los sesenta. En el 2016, por ejemplo, esta vía también figuraba en el primer puesto de accidentes y de atropellos junto a Madre de Dios, como ahora. En aquel momento, se puso en marcha un plan de mejora con actuaciones en la avenida de la Paz y Mena y Navarrete, lo mismo que en Samalar y en Portillejo. Pero no hay manera. Ahí sigue. Imbatible.

El problema, para los vecinos del barrio, está en el número de vehículos que a diario cruzan esta calle y otras como Madre de Dios para recorrer la ciudad de este a oeste a falta de otras alternativas, dado que la circunvalación norte, al otro lado del río, más de una vez mencionada e incluso prometida, no llega. Y también en la velocidad de estos. Desde la asociación de vecinos indican que, a veces, en el barrio, se achaca parte del problema al bulevar y por ello incluso piensan en pedir su supresión, pero la situación se agrava cuando el bulevar termina y la calle se abre en cuatro anchísimos carriles que parecen invitar a la aceleración.

¿Cuál es la solución? Los vecinos están de acuerdo en que se mantengan estas pequeñas actuaciones (una jardinera que estorba, una barandilla, un estacionamiento ilegal que no deja ver...) por lo que puedan evitar, pero su pretensión va más allá. «La adecuación de la velocidad es esencial», señala el portavoz vecinal Juan Carlos Martínez, quien se remite a las áreas pacificadas que recoge el plan de movilidad urbana sostenible cuya ejecución se demora más de lo que se pensó en su momento.

Y ello porque sus problemas con el tráfico no solo se limitan a la avenida de la Paz. El 20 por ciento de los accidentes se registra en el barrio, calcula el representante vecinal. Madre de Dios (con 13), Cigüeña (con 14), Escuelas Pías (con 11), San Millán (con 19)... se encuentran en la relación de calles con más de diez accidentes al año de la Policía Local. Ya hace meses, tras un atropello doble en Manzanera, la entidad se pronunció a favor de una política de movilidad que favorezca la seguridad de las personas, en la que se reiteran. Y también en su intención de colaborar en asuntos tan cruciales, a su juicio, como las rutas seguras a los colegios, el acceso de los mayores a sus recursos de ocio o de cuidados y, en general, «en la construcción de una ciudad accesible para todos, que fomente la convivencia», destaca Martínez. ¿Por qué han querido los vecinos posar en Madre de Dios, junto al centro cívico? Porque ese cruce les da miedo. Los coches que bajan Doce Ligero y giran a la izquierda se topan con los peatones que cruzan en verde. El Ayuntamiento está estudiando una secuencia semafórica que mejore las cosas.

La pacificación, imparable

Desde el Ayuntamiento, el concejal de Movilidad, Francisco Iglesias, reconoce las dificultades que se plantean en la avenida de La Paz por la enorme permeabilidad de peatones. Colegios, muchos comercios, líneas de autobús... y, aunque hay muchos pasos de peatones, no siempre se usan. Se seguirán planteando medidas correctoras, «pero no se puede blindar el bulevar con vallas», aunque sí poner más jardineras y bancos. El aumento de las sanciones en la parte de la avenida más allá del bulevar ha rebajado un poco la velocidad, entiende él. Además, se está trabajando en reducir la doble fila.

Respecto al resto de la trama del barrio, reconoce que quizá la pacificación vaya más despacio por la situación social del mismo, con vecinos con, quizá, más dificultades para buscar alternativas de aparcamiento. En cualquier caso, «el cambio de la ciudad, el paso del coche al peatón es imparable». Hoy mismo se anunciará el inicio de una actuación en la calle Cigüeña en este sentido.

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