Los andamios cubren ya la vieja estación de Logroño

En avenida Pío XII ya se puede ver parte de la nueva fachada, con un acabado que le da un aspecto muy alejado del que todavía muestra el resto del edificio. /Díaz Uriel
En avenida Pío XII ya se puede ver parte de la nueva fachada, con un acabado que le da un aspecto muy alejado del que todavía muestra el resto del edificio. / Díaz Uriel

Los trabajos han empezado por la parte trasera del edificio y en dos meses llegarán a la fachada principal | La mayor dificultad de la rehabilitación para los técnicos es el «largo perímetro del conjunto», que pasará a tener un color diferente, más claro

África Azcona
ÁFRICA AZCONALogroño

En los últimos días, los logroñeses y viajeros han podido ver el despliegue de grandes andamios en la vieja estación de autobuses de Logroño. Además de la estructura exterior, que cubre una gran parte de los muros que dan a avenida de España, se ha colocado otra sobre el patio de autobuses, en la parte más próxima a la salida hacia Belchite. Los trabajos han comenzado por la parte trasera del edificio y, en dos meses, se pretende que lleguen a la fachada principal y también la parte más transitada y «más visible» por su altura y su ubicación en el corazón de Vara de Rey.

El objetivo de la intervención se centra en la recuperación de los importantes daños del edificio, que actualmente sigue visibles en la mayor parte de la estación, aunque ya hay una zona en la que se puede ver la nueva fachada. Se ha picado y retirado toda la parte exterior para acabar con los desconchamientos, realizado labores de revoque para terminar con las imperfecciones de la estructura y aplicado un cemento con pigmentos que darán al conjunto un color diferente, más claro.

Según informaron ayer los responsables de la obra, no será, sin embargo, un color uniforme, sino que se jugará con dos tonos, con el caldera y el tierra. «Técnicamente no es una intervención complicada, no es muy diferente a la de cualquier obra de rehabilitación de una casa al uso. La mayor dificultad va a ser abarcar el gran perímetro de metros cuadrados de longitud exterior e interior del conjunto», aclararon los técnicos a pie de obra, que al mismo tiempo reconocían tener ante sí un edificio con «severos daños», sobre todo en la parte que da a la calle Pío XII.

«La actividad diaria de la estación no se va a ver alterada en ningún momento» Felipe Turiel Gerente de la estación

Desde que se iniciaran hace una semanas, los trabajos avanzan a buen ritmo y desde el Consistorio se espera que terminen, como estaba previsto, a finales de año. Por lo que respecta al entorno de la estación, la recuperación del conjunto de la manzana ilusiona a algunos, que ven por fin curarse las 'heridas' de sus viviendas, pero no convence a todos. Entre estos últimos está Agustín Álamo, propietario de un bar en la calle Pío XII, quien opina abiertamente que lo mejor hubiera sido «echar abajo el bloque entero, porque por fuera está mal, pero por dentro está podrido, no tienen ni ascensor». Sobre el traslado de la estación, asegura que no le afecta directamente pues la suya no es clientela de paso, «sino fijos de la zona». En el local contiguo, dedicado a la venta de vino y licores, su propietario también se declara partidario de su desaparición, «no me parece un edificio representativo, aunque, claro, mejor está arreglado que ofreciendo un aspecto de abandono como hasta ahora...».

Por otro lado, las obras se han topado con el problema de aquellas familias con problemas para afrontar los gastos generados. Herminio Jiménez, presidente del número 10 de Pío XII, afirma que sí, «que va quedar muy bonito, pero aquí vive gente que no tiene para pagar». Él tendrá que abonar 170 euros cada mes hasta completar los 12.000 euros que le toca pagar. «A otros les toca pagar 8.000 y aquí la mayoría somos gente que pasa apuros económicos», remacha.

Según el Ayuntamiento, los trabajos van a buen ritmo y estarán terminados para finales de año.
Según el Ayuntamiento, los trabajos van a buen ritmo y estarán terminados para finales de año. / Díaz Uriel

Normalidad en la estación

Y por lo que respecta al día a día, la salida y entrada de autobuses y la de por sí frenética actividad de la estación no se va a ver alterada «en ningún momento», así lo garantiza su gerente, Felipe Turiel. Para ello, se ha reservado, hasta que terminen los trabajos, una de las dársenas, la más próxima a la salida y entrada de autobuses, donde actualmente están centradas las obras, «para las tareas de desescombro».

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