El agua inunda Avenida de la Paz

Lugar donde se produjo el reventón de la tubería, enfrente del antiguo San Millán. :: miguel herreros/
Lugar donde se produjo el reventón de la tubería, enfrente del antiguo San Millán. :: miguel herreros

El suceso, ocurrido a primera hora de la tarde, no afectó a los comercios, pero dejó sin suministro de agua a vecinos de tres callesEl reventón de una tubería provocó un impactante desbordamiento al final de la calle

ÁFRICA AZCONA LOGROÑO.

El reventón de una tubería general de la ciudad, a la altura del antiguo Hospital San Millán, provocó ayer una espectacular y repentina inundación en Avenida de La Paz y dejó sin suministro de agua a vecinos de tres calles, desde Claret a Mena y Navarrete y Duquesa de la Victoria. El suceso tuvo lugar sobre las 16.30 horas y anegó el tramo entre la plaza Donantes de Sangre y Padre Claret, unos 200 metros que, según los vecinos y comerciantes de la zona, se convirtieron «en una río con corriente» o «en una calle que parecía Venecia».

Una conducción de agua principal, que pasa bajo Avenida de La Paz, fue la causante de la inundación que fue controlada rápidamente gracias a la rápida actuación de la policía y los bomberos que, como primera medida, abrieron las alcantarillas para que tragaran la ingente cantidad de agua acumulada.

Como única señal de lo ocurrido, ya a media tarde, quedaba un rastro de barro y piedras, y el vallado instalado junto a la tubería reventada para proteger una parte de la acera levantada por la fuerza del agua, que obligó a cortar un tramo del carril derecho en dirección a la salida de la ciudad.

Pese a la intervención, el agua amenazó en algunos momentos a los comercios de la zona y en algún caso tuvieron que tirar de la escoba para evitar daños mayores. La 'riada' sorprendió a la Farmacia Pilar Fraile con el local lleno de gente: «Han sido momentos de nervios, porque ha estado a nada de que entrara el agua, sobre todo cuando pasaban los coches porque formaban olas», comentaba ya aliviado el encargado, al igual que las dependientas de 'Darío Moda' y 'Pastelería Garpesa': «Como si viniera un río, igual», insistían. El susto fue mayor en uno de los bares colindantes, donde sí llegó a entrar, aunque poco después la normalidad era absoluta. Entre los clientes era inevitable comparar lo sucedido con imágenes vistas en televisión.

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