La Rioja

BIENVENIDOS A...

Sus viajeros superan el millón al año, las idas y venidas por sus dependencias son miles cada día, las carencias de sus instalaciones salen a relucir en cientos de trayectos y los defectos y desperfectos que se aprecian en cada 'visita' no serían menos de una decena. La principal puerta de entrada a Logroño, entre la avenida de España y Pío XII o entre Vara de Rey y Belchite, es la que es y en la capital de La Rioja se asume desde hace años que no es la mejor. Sin embargo, esa asunción, antes resignada, desde hace unos meses ya se sabe temporal o, dicho de otro modo, con fecha de caducidad. La vieja terminal, con claros signos de mal envejecer incluso cuando nadie pensaba en su edad de jubilación, será sustituida en otoño del 2018, si todo va según lo previsto, por una nueva como parte de una 'intermodal' que contará hasta con una futurista cúpula. No sé si Logroño necesita un parque en altura, una cafetería-mirador coronando el mismo, un lago artificial o un anfiteatro... ni tan siquiera a día de hoy podría decir si se necesita con 40 o más andenes o por uno, seis o 16 millones de euros. Lo único que tengo claro es que se necesita una estación. Y esta misma semana, y es una buena noticia, se comenzaban a ejecutar sus muros. Quien más, quien menos, habrá pasado por la actual a coger un autobús o a despedir a un amigo pudiendo comprobar lo que digo. Aún sigo dándole vueltas a la sensación con la que me preguntaban esta misma semana, con los termómetros rozando los 40 (grados, que no andenes ), dos jóvenes turistas recién llegadas a la tierra con nombre de vino y que tras pasar de la plaza de dársenas al vestíbulo de la terminal ya parecían tener resaca. Bienvenidos a... Logroño. Y la puerta, de momento, sigue siendo esa.

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