La Rioja

«Me muero por seguir viviendo»

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El grupo de ciclistas, con Félix Cariñanos, que acudió a recibir al corredor granadino en Viana. herreros / M.

  • Jorge Abarca, el ciclista granadino con ELA que está haciendo el Camino de Santiago, llegó ayer a Logroño

  • Le diagnosticaron la enfermedad en el 2013, hizo la ruta en el 2015 desde Granada, y sigue con sus desafíos para lograr fondos para investigación

El granadino Jorge Abarca no es un héroe pero lo parece. La Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) que le diagnosticaron en el 2013 lo ha llevado a enfilar retos que parecen sobrehumanos. En 2015 fue desde su Granada natal hasta Santiago de Compostela en tándem con su hermano, y en este 2017 está realizando el Camino de Santiago en un triciclo adaptado -por la ruta francesa- desde San Jean Pied de Port, con dos paradas en La Rioja, la de ayer en El Espolón y hoy con final en Santo Domingo de la Calzada. Llegó casi a las dos de la tarde a Logroño desde Estella con un calor insoportable: «Está siendo lo más duro, no me podía imaginar las temperaturas tan fuertes que íbamos a sufrir», comentaba nada más llegar a la ciudad.

«Lo hago por marcarme retos personales en el sentido de explicar mi filosofía de que me muero por seguir viviendo; antes corría contra el cronómetro y ahora lo hago contra el reloj de la vida, pero básicamente para recaudar fondos para que se siga investigando sobre esta enfermedad». Cada kilómetro puede apadrinarse a través de la página web del 'Proyecto Mine' por cinco euros.

Jorge tiene 43 años, fue jugador de la cantera del Granada C.F. y después jugó en varios equipos de Andalucía. Tras retirarse continuó ligado al deporte base, al ciclismo de montaña y al pádel.

Jorge denomina a su triciclo la 'cucaracha': «Ya no puedo andar en bici y con él me sigo sintiendo libre porque me permite hacer algo yo solo todavía. Me permite seguir disfrutando de lo que más me gusta que es hacer deporte». Y las fuerzas para seguir adelante cada día nacen del impulso de su familia: «Mi mujer y mi niña valen millones y verlas que siguen al pie del cañón me motiva para darles razones para que se sientan orgullosas. De ahí saco la fuerza, además de que me duele los pocos recursos que se destinan para seguir investigando sobre esta enfermedad». Jorge explica que aunque poco a poco se va conociendo más la ELA, todavía «falta mucho por hacer; al no ser muy grande el número de afectados (4.000 personas en España) no es muy rentable para los laboratorios».

Jorge lleva un equipo de amigos que le apoya todo el camino hasta la llegada a Santiago el 29 de junio, y además en cada ciudad, como le sucedió ayer en Logroño, se incorporan aficionados al ciclismo que le acompañan en cada tramo. Ayer fueron a buscarle a la plaza de Viana y le llevaron en volandas como a un verdadero héroe hasta el corazón de Logroño. Disfrutaron de una paella y fueron a descansar a un hotel para salir hoy prontito camino a Santo Domingo.

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