La Rioja

La Fiscalía pide 4 años para el acusado de amenazar de muerte a un juez en Logroño

Los hechos tuvieron lugar en el viejo Palacio de Justicia. ::
Los hechos tuvieron lugar en el viejo Palacio de Justicia. :: / Juan Marín
  • El imputado, que estaba siendo juzgado por otra causa, le dijo al magistrado que le gustaría tener el arma que portaba un policía «para pegarle un tiro en la cabeza»

El magistrado Sergio Escalona dejó en septiembre del año pasado el Palacio de Justicia de Logroño. Dio por concluida su titularidad al frente del Juzgado de Instrucción número 3 de Logroño para cambiar de aires y desempeñar la plaza de juez de adscripción territorial del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña en Barcelona. Pero aún tiene una causa pendiente en la que, curiosamente, él figura como víctima de un presunto delito de atentado que se cometió durante su trabajo en Logroño. Eso sí, ha renunciado a todas las acciones penales y civiles.

Fue el 5 de diciembre del año 2015. Escalona afrontaba una jornada más en el Juzgado de Instrucción. Ese día tenía juicios rápidos. Fueron pasando los acusados, las víctimas, los testigos... rutina pura y dura hasta que llegó el turno de E.J.P. Hasta allí había llegado acusado como presunto responsable de los delitos de acoso, amenazas y coacciones. Pero en un momento dado E.J.P. entró en cólera y comenzó, dice el Ministerio Fiscal, «a proferir gravísimas amenazas de muerte y otras expresiones injuriosas» contra el magistrado «con plena conciencia de dónde se encontraba y a quién se dirigía».

El relato del fiscal hace un extracto de lo que allí aconteció. «En este acto su señoría le imputa la presunta comisión de delitos de acoso, amenazas y coacciones. El compareciente manifiesta no entender la imputación y se niega a firmar cualquier cosa».

Amenazas de muerte

Prosigue diciendo que «en este acto su señoría le cita para que acuda mañana a las 10.30 horas al objeto de tomarle declaración como imputado, advirtiéndole que tendrá que acudir con abogado de su elección o, en otro caso, se le nombrará de oficio». Dice el fiscal que, antes de entrar en cólera, el ahora de nuevo imputado dijo que no acudiría a la citación antes de acusar a Escalona de «no ser juez».

A partir de ahí E.J.P. fue elevando el nivel de sus injurias y amenazas, alguna de ellas de imposible reproducción. Así, le dijo a Escalona que estaba «defendiendo a delincuentes» y que al día siguiente tenía previsto acudir «al delegado del Gobierno» para denunciarle por «dejar libre a un delincuente [...] que se estará descojonando de él». E.J.P. le dijo que tenía dinero para hundir al juez y que si le mataban sería responsabilidad del magistrado.

En ese escenario, Escalona decidió que fuera detenido y custodiado para asegurar su presencia en la declaración del día siguiente. Esa medida acabó de enfadar al imputado que, además de hablar de brocas, orificios corporales y prácticas sexuales, le dijo a un policía presente en la sala que le gustaría coger su arma para «pegar un tiro en la cabeza a su señoría».

Todo ello, dice el fiscal, constituye un delito de atentado y pide para E.J.P. una pena de cuatro años de cárcel y una multa de 10 meses a razón de 10 euros diarios (3.000 euros).

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