La Rioja

El sitio contado con mucho humor

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Los actores Rubén García Bañuelos y Josué Lapeña caracterizados como Fifí y Françoise en la 'Comedia del sitio de Logroño'. ::

  • Sapo Producciones recrea la resistencia logroñesa ante los franceses con una divertida historia de amor imposible

  • La obra de teatro congrega a miles de espectadores en la plaza de San Bartolomé

Puede que, casi 500 años después, no entendamos cómo fue realmente el asedio francés sobre Logroño. Aquella situación tuvo que ser penosa, realmente trágica, y los diecisiete días que duró el cerco a la ciudad debieron parecer meses para los logroñeses. Sapo Producciones, en cambio, extrae una parte cómica de esta historia y hace reír con la 'Comedia del sitio de Logroño', una obra de teatro representada anualmente en las fiestas de San Bernabé, este año en las noches del sábado y del domingo en la plaza de San Bartolomé.

La obra narra el amor imposible, al estilo de 'Romeo y Julieta', entre el soldado francés Françoise y la joven logroñesa Fifí. Sus padres desaprueban la relación y llegarán a batirse en duelo empleando como armas dos peces del Ebro e inmortalizando la victoria con un 'selfie'. Todo es un poco absurdo, pero en eso reside la gracia de la obra: en exprimir una situación dramática como debió ser aquella, ridiculizar lo incomprensible, la guerra, cuando, a pie de campo, los rivales se enamoran.

Los actores Martín Nalda, Rubén García Bañuelos y Josué Lapeña soportan el peso de la 'Comedia del sitio de Logroño', un montaje de Jorge Padín, pero no sólo ellos. Tal vez lo más valioso de la representación sea la música en directo. Nacho Ugarte, Daniel Latorre y Elena Aranoa funcionan como orquesta antigua que no sólo aporta las melodías sino, también, enriquece la pieza con efectos sonoros, sobre todo, los golpes.

Otro de los valores de la obra son los chistes de actualidad que se cuelan, a veces sin venir a cuento, pero que son con los que más se ríe el público, que si amnistía fiscal, que si el duque, que si «dinerito be, de bonito». Y el público manda. La plaza de San Bartolomé se volvió a quedar pequeña con más de un millar de espectadores viendo la comedia.

Sobra decir que los franceses no son bien recibidos en la ficción de la obra, por causas históricas. «Aquí huele a 'foie gras', a 'croissant', a 'gruyère', a champán, a 'baguette', a paté... ¡Aquí huele a francés!», exclama el padre de Fifí. Y ella, cuando su amado le pide que le hable en 'logroñense' para 'erotizarlo', le canta: «Canilla, zurracapote, pantaloneta, qué chorra más da, ¡hasta luego, morrete!». Porque también hay autocrítica. Debe haberla. Aunque sea rozando lo incorrecto, como cuando el padre recrimina a la hija: «Marranaza, cenaca, te has escondido en el baúl de mis dineros, ¡y en porretas!».

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