La Rioja

El profesor logroñés José Ramón Belsué, estrella de 'Saber y Ganar'

José Ramón Belsué, ayer con sus alumnos del IES Duques de Nájera. :: juan marÍN
José Ramón Belsué, ayer con sus alumnos del IES Duques de Nájera. :: juan marÍN
  • Se ganó el afecto de la audiencia, que se disparó mientras concursó

El profesor logroñés del IES Duques de Nájera José Rmo fenémoamón Belsué se despidió ayer del mítico Saber y Ganar, en el que llevaba 18 programas, y lo hizo un día después de llegar a ser ‘magnífico’. Había alcanzado la cifra de 7.000 euros, la que le convirtió en el segundo concursante de este año en lograr dicha cantidad, al alcance de muy pocos participantes. Este aragonés, afincado en Logroño desde hace doce años, logró pasar los «exigentes castings» que le hicieron en octubre y, desde su primera aparición televisiva, de hizo fuerte en la tarde de La 2 por su soltura en las respuestas, pero también por su campechanía. Pronto se ganó el afecto de todo el equipo, incluido Jordi Hurtado, al que se refiere como el verdadero ‘alma’ del veterano espacio. Todo iba bien, pero para sorpresa de todos se le complicó alguna pregunta y definitivamente en el ‘reto’ se descabalgaba del concurso que empezó a grabar en enero.

José Ramón se despide con el honor de ser ‘magnífico’, pero también por haber logrado subir la ya de por sí alta audiencia de Saber y Ganar, algo que ocurría irremediablemente cuando coincidía con Fernanda, también ‘magnífica’, y con la que pronto conectó. «Cuando salíamos los dos nos veían 300.000 personas más», señalaba ayer al recordar las anécdotas de una aventura televisiva que para él terminó en realidad el 1 de marzo. «Todo empezó cuando vi concursar a José Pinto, el ganadero de Salamanca. Decidí que tenía que conocerle y no sólo lo hice, sino que concursé con él». Pero lo suyo fue también un acto de valentía: «Me animaron, porque me defiendo bien y tengo buena memoria...», admite este profesor de Física y Química, de 52 años, rodeado de sus alumnos, sus más fieles seguidores. «Me debo a ellos, lo otro ha sido anecdótico, pero nunca lo olvidaré».

Han sido 18 programas, pero a José Ramón ya le conocen por la calle. “Lo de la calle ha sido alucinante, puedo contar 40.000 anécdotas. Me paraban por la calle para animarme y decirme que me seguían... No lo puedo entender, pero me reconocían. El otro día estaba comprando y el dependiente les dijo a todos los que estaban por allí que yo era el de Saber y Ganar”. También la Comunidad escolar del Duques se ha volcado con su compañero. El conserje comentaba que sus hijos nunca veían el programa, pero no se lo habían perdido ni un día...

José Ramón ha sido espectador de Saber y Ganar desde el primer día de emisión, hace 20 años. Pero no fue hasta octubre cuando decidió enviar la carta: “Me llamaron enseguida para hacerme una primera entrevista personal, que duró más de una hora, y pasados unos días, se volvieron a poner en contacto conmigo para hacerme un test cultural, que no fue nada sencillo. No sabía si me aceptarían, pero de pronto me llamaron para grabar el 7 de enero”. Luego llegarían maratonianas sesiones de grabación, que se realizaban los martes y los miércoles. “Cada día se grababan entre cinco y seis programas, unas doce horas por jornada. Sólo teníamos una hora para comer”. Fueron días de actividad intensa, pero no puede estar más satisfecho de su paso por el legendario espacio, que sigue digiriendo desde sus inicios Sergi Schaaff. “Es increíble verle, ya a sus 80 años, cómo se desenvuelve y controla todo en el programa!. Pero su agradecimiento se extiende a todo el equipo, “Pilar es encantadora y Jordi Hurtado, que no es un holgrama, es un tipo súper simpático y en realidad el que le da la verdadera personalidad al programa”. Durante su paso por el programa, José Ramón, compartió estrado con 20 concursantes “de todos tengo el teléfono” y, además, tuvo la suerte de conocer a los mñas brillantes, reunidos en febrero en un programa especial por el 20 aniversario. “Fue una suerte cononocer a todos”. Pero, de entre todos, destaca la amistad forjada con Fernanda “es la caña” y con José Pinto, el ganadero de Salamanca, uno de los concursantes más populares y que, como José Ramón, mayores audiencias ha dado al programa. “Tenemos una comida pendiente en el pueblo de Jose”, señala con cierta nostalgia, aunque consciente de que esta será su última aventura televisiva. “Ha estado bien, pero mi sitio está en el instituto”. Cuando termine el curso, tiene previsto hacer “un viaje en condiciones” con los 7.000 euros que se ha embolsado “después del descuento de Hacienda. “Igual que han llegado se van a ir”, comenta con la socarronería simpática que le caracteriza y que tanto seguidores se ha ganado durante su breve incursión televisiva.