La Rioja

DE CUENTAS Y DE CUENTOS

Colorín, colorado... podía leerse el pasado jueves en la portada de Diario LA RIOJA. Este cuento no se ha acabado, añadía el periódico ya el viernes. Ni el cuento ni las cuentas, pues es ahora cuando toca hacerlas. El otrora edificio de uso escolar, en sus orígenes casa de campo, Casa del Cuento como destino final, perdía parte de sus muros originales... parte de las cuatro fachadas a las que había quedado reducido tras el vaciado que contemplaba el proyecto. Un proyecto que habrá que modificar y, por tanto, recalcular sus costes. Afortunadamente no hubo heridos graves. El cuento sería otro de haberle pasado algo a alguien, sin cabida para licencia alguna ni tan siquiera en los titulares de prensa. Ni para los chistes que han circulado por las redes sociales. Un inmueble sin protección patrimonial pero singular al que le quisieron salvar la cara y que, tras lo sucedido, será imposible. De cuentas y protecciones también se habló esta misma semana dentro de las jornadas organizadas por FER Comercio para abordar el futuro de otro edificio singular como la Plaza de Abastos. Solo que aquí, expertos en quienes algunos creyeron ver al lobo, se aboga incluso por la desprotección de un inmueble algo más joven que permita su transformación de cara al futuro. Una transformación que requiere de casi tanta imaginación como para escribir un buen cuento como de dinero para llevarlo a cabo. Y con los comerciantes tirando de calculadora y echando mano a la caja registradora. «Vaya cuento», hubo quien llegó a pensar al comprobar cómo los responsables de mercados municipales 'reinventados' veían tantas luces como sombras en el caso de San Blas. «Y mucho», hay quien añade sabiendo que la controvertida casa de, entre otros, los tres cerditos, parientes de los cochinillos que se venden en la plaza de abastos, costará lo que va a costar sin que tampoco se sepa.

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