La Rioja

Morgabe baja el telón

Maite y Consuelo Moreno, ayer en el interior de la tienda de Calvo Sotelo. :: miguel herreros
Maite y Consuelo Moreno, ayer en el interior de la tienda de Calvo Sotelo. :: miguel herreros
  • La veterana ortopedia de Calvo Sotelo cierra el 1 de marzo

La veterana tienda de ortopedia Morgabe echa el telón a su escaparate. Un adiós que se dejará sentir en el entorno de Calvo Sotelo 20, donde sus fundadores, Cecilio Moreno y Manoli Vallejo, fueron pioneros en la venta de todo tipo de útiles y prótesis para hacer la vida mejor de no pocos logroñeses. El matrimonio se puso al frente del emblemático negocio en 1963 y 54 años después sus hijos Luis, Consuelo y Maite avisan del cierre de sus puertas el próximo 1 de marzo «y no nos puede dar más pena», asumen. Se van, sin embargo, contentos y agradecidos por la red de clientes que les han arropado todo este tiempo. Pero ha sido la falta de sucesión («nuestros hijos trabajan en Pamplona, Houston y Hong Kong y nosotros ya vamos cumpliendo años») lo que les ha llevado a tomar la decisión, aunque no será en cualquier caso un adiós definitivo. La familia Moreno bajará la persiana del local donde han estado desde 1991, en la esquina de Juan XXIII con Calvo Sotelo, -«seguramente lo pondremos a la venta»- pero seguirá suministrando material ortopédico a los hospitales y residencias de ancianos desde el pabellón La Portalada II donde hace unos años ampliaron su negocio. Hasta allí se mudarán en compañía de 'Morgabín', el esqueleto más popular de Logroño, acostumbrado a estrenar modelo cada mes. Como es febrero, quienes estos días se pasen por la tienda lo verán vestido de San Valentín, tocado con una alas y un arco, a punto de lanzar sus fechas de amor, a modo de despedida. Sus incondicionales, y son legión, ya no podrán contemplarlo desde el otro lado del escaparate. «Nos los llevamos con nosotros para que nos acompañe y eche un capote...», señalaba ayer Luis. El mayor del clan Moreno recordaba ayer los inicios de su padre, en un momento en el que abrir una ortopedia debió ser toda una osadía empresarial. «Estaba la Ortopedia Ojeda, pero se jubilaron y mi padre les compró todo el material. Hasta 1974, fuimos los únicos en Logroño». Espectador de primera mano de todos los procesos de transformación que ha sufrido el negocio, Luis cree que a Morgabe no le ha faltado nada por hacer. «Con el desarrollo de las nuevas cirugías, el negocio ha dado un vuelco total. En un principio nos especializamos en ortesis y prótesis, no se paraba de vender muñequeras, rodilleras, collarines..., pero esto ha ido a mucho menos. Ahora lo que se piden son productos para el bienestar de los abuelos, desde aparatos para enhebrar agujas hasta otros que ayudan a ponerse los calcetines». Nuevos tiempos y un nuevo adiós para un comercio de toda la vida.

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