La Rioja

FER, CÁMARA Y ACCIÓN

Martes, 31 de enero. Las estancias de la FER albergan una jornada destinada a reflexionar sobre el futuro de la Plaza de Abastos. El salón de actos de Los Leones alberga a una amplia representación de políticos y una alta nómina de arquitectos; más fría es la acogida observada entre los directamente implicados, los comerciantes. Y por supuesto no asiste ningún responsable de la Cámara aunque se intitula 'de Comercio'. Sus dirigentes andaban más inquietos por otras cuestiones, de modo que huyeron de las sabias lecciones que impartieron los expertos reunidos. Por ejemplo, la necesidad de reinventar la Plaza de Abastos mediante una rica dosis de liderazgo; o que para convertir el Mercado de San Blas en el necesario faro ciudadano que irradie luz al conjunto del centro se precisa un ingrediente nuclear: unidad de acción.

Acción. Siempre tan necesaria en la vida pública. Tal vez debía entenderse la ausencia de la Cámara en semejante convocatoria porque en efecto sufre superávit de acción. Su máximo mandatario ha pasado al ataque y las cosas del Mercado le parecen poco emocionantes comparadas con la idea de poner nerviosa a la gente del Palacete. Cuyo jefe, por cierto, deserta ahora del dontancredismo marca de la casa y ordena a su consejera de Industria lo mismo: un poco de acción. Y ya la tiene. Aunque resulta curioso el método elegido para subir (por fin) a la red: gracias a una rueda de prensa ¡¡¡del PSOE!!! Otro gol en propia puerta del Gobierno, a quien puede que no molesten tanto las críticas de la Cámara a su política económica como saber que su presidente se sitúa junto a Cuca Gamarra en la crisis del PP cuando exige el relevo generacional que luego niega para su casa.

Acción. Demasiada para Gamarra, que pudo responder al PSOE a cuenta de su moción sobre los mercados, pero optó por permitir que fuera la concejal Pilar Montes quien confirmase que vivimos días raros en la política: días de autocrítica. «Yo no tengo propuestas», confesó. Sinceridad. Insólito. Inaudito. Lo nunca visto.

Porque ni el día de la marmota es lo que era.