La Rioja

LO ESTABLE INESTABLE

Allá va el año. El primero completo de Cuca Gamarra como alcaldesa en mayoritaria minoría, el primero completo con cinco grupos sentados en el salón de plenos. El primero, en fin, de una nueva manera de ver política en un Logroño demasiado acostumbrado a las mayorías absolutas.

Termina el año y, la verdad, no me voy insatisfecho. Ésta sigue siendo una ciudad razonablemente bien gobernada como lo ha sido, en realidad, en los últimos lustros. El PP ha aprendido a sobrellevar eso de tener que entender al de enfrente, lo que siempre ha sido una de sus asignaturas pendientes. Y enfrente, la oposición ha tenido el saque suficiente como para tragarse el siempre incómodo paso de apoyar lo que debe apoyar, lo cual habla bien del sentido común de PSOE, Ciudadanos y PR+. Cambia Logroño está a otro juego, pero incluso ése me parece bien llevado: demasiados años ha estado este consistorio sin una voz de izquierda patanegra, y esa voz también es necesaria en una situación así.

Lo que no quita para que haya pelos atascados en la gatera, algunos de ellos dolorosos. Doloroso es, por ejemplo, pasar por el CCR. Que esta ciudad no haya sido capaz de articular un centro del Rioja como Dios manda es una tacha innegable. Sacarlo adelante requerirá talento. Y dinero.

Como el que nos vamos a dejar los logroñeses en el soterramiento y su estación. La granítica estabilidad presupuestaria municipal se ha visto golpeada por una obligación dolorosa: si queremos terminar esto (que queremos) tenemos que pagarlo. A doblón.

Pero en fin. Quizá es que estoy navideño, pero esa inestable estabilidad me parece capaz de conducir a la ciudad por el carril. Sobre todo mientras no haya elecciones.

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