La Rioja

Las obras en el IES Sagasta sacan a la luz restos del convento de Carmelitas y la muralla carlista

Imagen del IES Sagasta, entre la Glorieta y Duquesa de la Vitoria. A la izquierda, plano del arquitecto Luis Barrón incluido en el proyecto del centro, de finales del siglo XIX. :: juan marín
Imagen del IES Sagasta, entre la Glorieta y Duquesa de la Vitoria. A la izquierda, plano del arquitecto Luis Barrón incluido en el proyecto del centro, de finales del siglo XIX. :: juan marín
  • La rehabilitación integral del instituto histórico de la ciudad no dará comienzo hasta, al menos, dentro de un año

Las catas arqueológicas que se están llevando a cabo en las obras del IES Práxedes Mateo Sagasta comienzan a dar sus frutos. Pese a que el informe que está redactando el arqueólogo José Manuel Martínez Torrecilla aún no está cerrado, este diario ha podido saber que en el subsuelo del instituto histórico de la ciudad han aparecido innumerables restos del antiguo convento de Carmelitas, así como parte de la muralla carlista.

Nada más concluir el curso académico 2015-2016, buena parte de los enseres del centro educativo fueron trasladados a la sede provisional habilitada en la antigua Escuela de Comercio y el Colegio Menor Santo Domingo. De esta forma, fue posible que el nuevo curso arrancara en septiembre en la zona universitaria de Logroño.

Ya en otoño, siguiendo directrices de la Consejería de Educación del Gobierno de La Rioja, se acometieron las prospecciones arqueológicas previas al proyecto definitivo y posterior reforma integral del edificio, inaugurado el 21 de septiembre de 1900.

Las catas han hecho aflorar cuantioso material del antiguo convento de los padres carmelitas, sobre cuyos restos proyectó el arquitecto Luis Barrón el que entonces se denominaba Instituto de Segunda Enseñanza. Además de material de relleno, al parecer reutilizado para tapar el foso de la antigua muralla y para los cimientos del instituto, también han aparecido pequeños lienzos de muro y otros elementos arquitectónicos del edificio religioso.

Otro de los hallazgos de la excavación ha consistido en parte de la muralla carlista, levantada durante la I Guerra Civil (1833-1840), y que bordeaba la zona entre las calle Duquesa de la Victoria y la glorieta del Doctor Zubía, hasta la actual avenida de Navarra.

El dictamen de Patrimonio

Así las cosas, la Consejería de Educación está ahora pendiente de que el alfareño Martínez Torrecilla presente su informe arqueológico -lo que no se producirá hasta después de Navidad-, pues dicho informe condicionará el pliego de condiciones sobre el que tenga que llevarse a cabo la rehabilitación integral del IES Sagasta. No obstante, con anterioridad al citado pliego, será la Comisión de Patrimonio de La Rioja la que tenga la última palabra sobre qué actuaciones acometer sobre los restos arqueológicos encontrados.

Según fuentes consultadas, los hallazgos no retrasarían las obras mucho más allá de los plazos previstos. Sin embargo, el proceso administrativo que todavía queda pendiente podría aplazar hasta el año 2018 el inicio oficial de la reforma.

Plano del arquitecto Luis Barrón incluido en el proyecto del centro, de finales del siglo XIX.

Plano del arquitecto Luis Barrón incluido en el proyecto del centro, de finales del siglo XIX.

«Me daría con un canto en los dientes si la rehabilitación comenzara dentro del próximo año 2017 -afirmaba Alberto Abad, director del Sagasta-, pues nuestra idea siempre ha sido la de regresar en el curso 2019-2020. Sería muy triste vaciar un edificio para reformarlo y que luego su destino fuera otro diferente al de la educación».

La fundación del monasterio carmelita de la capital riojana data de 1628, y como tal funcionó hasta que las desamortizaciones de Mendizábal (1836-1837) y Madoz (1854-1856) lo vaciaron de religiosos definitivamente. Durante décadas, el antiguo convento acogió el Instituto de Enseñanza Media. El proyecto de Luis Barrón vino a paliar la precariedad de las instalaciones en los albores del siglo XX.

Lo más curioso es que bajo el IES Sagasta sigue existiendo un cementerio que acoge las tumbas de 202 religiosos de la orden del monte Carmelo. Así lo documenta el historiador Felipe Abad León en su libro 'El muro y la noria' (2011). De hecho, los últimos enterramientos datan de la Guerra de la Independencia (1808-1814), cuando las tropas de Napoleón Bonaparte expulsaron a los monjes y tomaron el convento como cuartel.