La Rioja

Premiada por Uganda

Blanca Mingo posa en Uganda, adonde acudió a investigar sobre migración. :: L.R.
Blanca Mingo posa en Uganda, adonde acudió a investigar sobre migración. :: L.R.
  • Blanca Mingo Logroñesa en Uganda

Hace un año y medio la logroñesa Blanca Mingo estaba en Stavanger (Noruega). Gracias al European Master in Migration and Intercultural Relations que forma parte del Erasmus Mundus estuvo allí, en Oldenburg (Alemania) y en Mbarara (Uganda). Con 27 años es licenciada en Derecho y Humanidades por la Universidad Carlos III y máster de Cooperación Internacional en la Universidad Complutense de Madrid, pero su currículum se acaba de ampliar con el premio EMMIR a la tesis más innovadora al tratar los fenómenos migratorios.

En verano del 2015 realizó prácticas en el 'Refugee Law Project' de Uganda, donde también impartió clases. «En Mbarara mucha gente me paraba y me hacía muchos comentarios y preguntas, interesándose por cómo era la sociedad de la que procedo o el estilo de vida en mi país de origen», recuerda Blanca, quien también afirma haber sido testigo de comentarios muy chocantes, «como que en España no hay tierra para cultivar, sólo fábricas», además de otros muchos «de gente que parecía querer tener una oportunidad para ir a 'ese lugar'». «Por ejemplo, me paró un chico joven para preguntarme cuánto cuesta un billete a EEUU y algunos amigos me preguntaban si no podría llevarlos conmigo al volver a España».

Fue por todo esto por lo que Blanca decidió tratar de establecer una relación entre «la percepción sobre Occidente en Uganda y las aspiraciones (espaciales y personales)». El título de su investigación es 'Imaginando la (in)movilidad: un estudio sobre imaginarios de Occidente, aspiraciones e (in)movilidad a través del caso de jóvenes en la Municipalidad de Mbarara (Uganda)'. Entonces organizó grupos de jóvenes ugandeses y realizó entrevistas personales durante cuatro meses, aunque este mismo año regresó dos meses a Uganda para completar la información que necesitaba para su trabajo.

El esfuerzo mereció la pena y ha sido recompensado con el premio a la tesis más innovadora de su máster. «No ha sido un año fácil a nivel personal, lo que también afectó mucho a mi ritmo de trabajo. Por eso supuso mucha más satisfacción, al pensar que decisiones difíciles que tomé en varios momentos para seguir adelante con la idea merecieron la pena», asegura Blanca.