La Rioja

La hostelería pide regular el consumo de alcohol en la calle para atajar el botellón

El fenómeno del botellón, aunque ahora en Logroño ha pasado a ser fragmentado e itinerante, vuelve a estar en el centro de la polémica. :: Fernando díaz
El fenómeno del botellón, aunque ahora en Logroño ha pasado a ser fragmentado e itinerante, vuelve a estar en el centro de la polémica. :: Fernando díaz
  • Empresarios del sector en Logroño retoman su vieja reclamación para impulsar en La Rioja un cambio en la normativa como ya han hecho en otras regiones

Logroño. El debate está ahí fuera... justo donde se bebe. Logroño se encuentra en plena discusión sobre el futuro plan municipal de acción contra el ruido y, mientras cada vez se antoja más complicado el consenso entre los distintos agentes implicados y se espera el mapa del ruido del ocio, empresarios de hostelería apuestan por solicitar nuevamente una regulación normativa sobre el consumo de alcohol en la calle.

La Rioja prohíbe la venta y suministro de bebidas alcohólicas en la vía pública, pero no su consumo. Y lo cierto es que si hay algún punto en el que coinciden hosteleros y vecinos, es que fenómenos como el botellón (que se mantiene, aunque en continua y constante transformación) están detrás de la mayoría de las concentraciones foco y origen de la creciente contaminación acústica.

Hostelería Riojana, asociación integrada en la Federación de Empresarios de La Rioja (FER) y a su vez perteneciente a la Federación Española de Hostelería (FEHR), pretende, tras casi una década defendiéndolo en distintos foros, impulsar decidida y definitivamente una regulación que, dicho sea de paso, ya se ha acometido de una u otra forma en distintas regiones y ciudades.

Desde el Ayuntamiento de Logroño se viene insistiendo en los últimos tiempos en que la regulación del consumo de alcohol en la calle depende de la Comunidad Autónoma, es decir, del Gobierno de La Rioja. Sin embargo, desde la Administración regional se precisa que tal regulación en la vía pública tiene que ver más con ordenanzas municipales, que (eso sí) a su vez se basan en una ley autonómica que hace lo propio (también a su vez) con la ley nacional.

«El problema se ha abordado si no en toda España, sí que en buena parte del país... Hay leyes de máximos, que prohíben expresamente el consumo de alcohol en la vía pública, pero siempre puede haber excepciones que se solucionan con un parrafito en la normativa o, incluso, dando autonomía y potestad a los ayuntamientos», explica Miguel Ángel Librada, secretario general de Hostelería Riojana, entre otras, de la FER, consciente de que la prohibición absoluta del botellón es una línea «difícil y compleja» de atravesar.

Las regulaciones autonómicas, al respecto, suelen dejar margen a los ayuntamientos para que regulen directamente la prohibición -o no-, o para que en situaciones excepcionales la levanten -como unas fiestas o ferias municipales y siempre respetando las terrazas-.

Francisco Martínez-Bergés, presidente y presente en mil y una reuniones sobre el tema, deja claro que la regulación/prohibición del botellón forma parte del paquete de medidas que llevan reclamando desde el 2006, primero, y el 2010, después. «Somos los primeros en entender a los vecinos, porque además de hosteleros somos vecinos, pero estamos hartos de que desde las Administraciones públicas se nos use como cabezas de turco», protesta.

Diario LA RIOJA ha tenido acceso a la consulta realizada por la FER a la FEHR en relación a la normativa de consumo de alcohol en la vía pública, un informe que pretende hacer valer en futuros encuentros. En el mismo, y en primer lugar, se examina la Ley de Seguridad Ciudadana, popularmente conocida como Ley Mordaza, que en su articulado contempla «el consumo de bebidas alcohólicas en lugares, vías, establecimientos o transportes públicos cuando perturbe gravemente la tranquilidad ciudadana» como una «infracción leve» que puede utilizarse para sancionar el consumo de alcohol en la calle.

Desde la Federación Española de Hostelería se advierte de que «es cierto que este precepto condiciona la posible infracción a que se perturbe gravemente la tranquilidad ciudadana», si bien, y en cualquier caso, «este es uno de los principales problemas del fenómeno del botellón, además de los ligados a la salud».

Comunidades que han desarrollado normativa autonómica que prohíbe expresamente el consumo de alcohol en la vía pública son Madrid, Canarias, Cantabria, Castilla y León y Valencia, según el citado informe. Otras comunidades como La Rioja, en su ley 5/2001 sobre drogodependencias y otras adicciones únicamente prohíbe la venta o el suministro en la vía pública, pero sin referirse al consumo.

Un vacío o ausencia de regulación al respecto que tampoco se ha visto ocupado por la denominada ordenanza cívica de Logroño, que se limita a añadir que será objeto de sanción el consumo de bebidas alcohólicas en las vías o espacios públicos, «siempre y cuando conlleve algún tipo de alteración del orden público». Algo que, a juicio del sector hostelero, no deja de ser «interpretable» incluso para la propia Policía Local.

En la misma línea que en La Rioja se encontraría Castilla-la Mancha, que también deja el tema del consumo en suspense, si bien ayuntamientos como el de Toledo o el de Ciudad Real han desarrollado sendas ordenanzas, limitando el consumo en el caso de Toledo y prohibiéndolo del todo en Ciudad Real.

«La hostelería no es la culpable del ruido en la calle; es más, la hostelería se siente agraviada por el botellón; por lo que estamos dispuestos a colaborar en lo que haga falta para su solución», dice Martínez-Bergés. «Con la voluntad de todos, podemos avanzar», concluye Librada.

Con leyes que autorizan o dejan margen a los ayuntamientos para regular según zonas, horarios, fiestas, graduación...: