La Rioja

La ciudad de los tres cementerios

Dos vecinas de El Cortijo delante de una de las tumbas del cementerio, con vistas a los viñedos que rodean toda la zona. :: juan marín
Dos vecinas de El Cortijo delante de una de las tumbas del cementerio, con vistas a los viñedos que rodean toda la zona. :: juan marín
  • Varea y El Cortijo cuentan con espacios propios de enterramientos desde el siglo XIX, sólo años después del de Logroño

Casi desconocidos en Logroño, muy apreciados en sus respectivos barrios. «O me entierran aquí o en ningún otro lado», sentencian a pie de sepultura en El Cortijo... Algo similar expresan en Varea. La capital de La Rioja cumple cada 1 de noviembre con la tradición de Todos los Santos y lo hace más allá de su contemporáneo cementerio municipal. Varea y El Cortijo, El Cortijo y Varea... la dos pedanías -cabría pensar en hasta pueblos de Logroño- mantienen su personalidad propia y, por ello, cuentan con camposantos como tal que datan de apenas unas décadas después del de al otro lado el Ebro.

«Todos mis antepasados descansan aquí», explican quienes a primera hora visitan el pequeño cementerio de El Cortijo, con otoñales vistas a la viña.

Y es que si el cementerio de Logroño se creó en 1832, la primera noticia referida al de El Cortijo data de 1876 -«pero no es nada más que una referencia cuyo alcance no conocemos», según puede leerse en 'El cementerio municipal de Logroño' de Esther de Corta Blanco y Myriam Ferreira Fernández-. El proyecto definitivo, de 1882 y que suponía la clausura del cementerio 'viejo' existente -situado al norte del Camino del Calvario-, ha sufrido modificaciones en sus más de cien años de servicio.

«Tenemos hasta la llave, aunque como el resto es municipal», dicen en el de Varea para remarcar su carácter claramente 'familiar'. Más grande y más modificado aún que el de El Cortijo, las primeras referencias que se conservan en el Archivo Municipal son de 1859 -según el citado estudio-, aunque su construcción queda terminada y liquidada en 1866.